Pero de repente como que noté un cambio en la forma que me veía, así para mi se convirtió en un juego cachondo, yo salía al patio sin camisa cuando él estaba en su casa y sentía su mirada recorrer mi cuerpo y con cualquier pretexto él salía y preguntaba alguna tontería…

En ese entonces yo aún no había tenido relaciones con hombre alguno porque no me atraían para nada los hombres y menos Don Carlos, aunque a decir verdad el tipo tenia lo suyo, pero más bien lo veía como un tío o algo así, hasta que comenzó a observarme.

Así sucedió que un día que me quedé solo en casa, salí al patio de atrás, según yo a recoger una ropa, salí corriendo y únicamente en trusas yo sabia que el tipo me estaría observando y ese juego me gustaba.

A los pocos minutos, ya dentro de mi casa escuché que Don Carlos me llamaba por el patio de atrás y salí, otra vez solo en trusa, le pregunté que se le ofrece y él me pidió ayuda porque según él estaba reparando una llave de agua que se le averió y que si tenia tiempo y podía echarle una mano…

Yo adiviné que era el pretexto para estar conmigo y le dije que nomás me ponía algo y estaba en su casa.

Entré corriendo a mi casa y me quité la trusa y me puse un short amplio de piernas únicamente y una camiseta, eso con la idea de darle su calentada al viejo, según yo, pero al entrar en su casa me llamó que fuera al cuarto de lavar…

Él estaba abajo de un mueble y me pedía una herramienta, pero cuando él volteo la cara ahí estaba yo con la herramienta y mis piernas separadas dejándole ver una buena parte de mi verga ya tiesa, él se quedó paralizado y al reaccionar metió su mano por mi pierna y me agarró mis bolas con su mano al tiempo que bajaba mi ropa, acariciaba mi verga con lujuria y yo sentía muy rico, cuando acercó su boca para mamármela casi inmediatamente terminé y el chupó y tragó toda mi descarga, era la primera vez que me lo hacían y me sentía en las nubes, él seguía mamando mi verga que seguía dura como el acero.

De pronto se incorporó y lo escuché decir si eso te gustó lo que sigue te volverá loco, y bajó su pantalón para dejar salir su hermosa y para mi enorme verga, debía medir unos 20-22 cms. y unos 5-6 de gruesa, muy peluda aunque ya con algunas canas, olía a sexo aunque no la había acercado, me pidió que abriera la boca y al hacerlo saqué mi lengua y probé por primera vez ese rico sabor salado-dulce, que se yo. la metí en mi boca y la sentía palpitar en mi lengua y garganta, sentí sus venas latir en mis labios y él pidió que solo abriera mientras él la metía y la sacaba de mi boca.

Al rato lamí sus bolas, poco a poco y siguiendo sus instrucciones pasaba mis dientes con cuidado y rozaba sus huevos con ellos mientras con mi mano sobaba su verga dura y caliente, así estuve como 15 minutos creo, estaba como poseído mamando aquel rico manjar de Don Carlos, el viejo tenía lo suyo y muy rico, porque sabía como y cuando.

De repente sentí como su verga se hinchaba más y su cabeza crecía aún más mientras salían gotas de su rico líquido pre-eyaculatorio, él al sentir el orgasmo llegar, preguntó que si los quería en la boca, yo la abrí en respuesta y comenzó a escupir chorros de leche en mi boca, al principio pensé escupir pero pudo más la lujuria que yo tenía y cerrando mi boca seguí mamando como un cachorro la rica vergota de Don Carlos, sentía con él señor se

estremecía con cada caricia de mi boca mientras con sus manos agarraba mi cabeza como si estuviera cogiéndome.

Así en esa posición yo hincado y él de pie el tipo se veía enorme, su presencia de señor serio y varonil, dueño de la situación y yo a sus pies como el sirviente dócil, dispuesto a cualquier deseo de mi amo, yo estaba ya totalmente transformado, Don Carlos lo notó y tomando el control con nueva erección, me pidió que me pusiera a gatas, para acariciarme, yo mejor me recosté en un tapete en el suelo y él levantó mis piernas para que con su caliente lengua buscar mi aún nunca mancillado ano.

Cuando sentí su lengua rondar la orilla de mis nalgas, fue como si de repente se iluminara el cielo, el tipo lamía y abriéndose camino llegó por fin a mi hoyito que al sentir el primer lengüetazo se contrajo pero a los siguientes lengüetazos, y como sabiendo lo que estaba por venir, se comenzó a dilatar, él con paciencia pasaba la lengua dando pequeños piquetes con ella y así poco a poco lo relajó, él al sentir la ya poca resistencia, introdujo un dedo, primero la puntita que por cierto tenía los dedos grandes y callosos, poco a poco comenzó a meter y a sacar el dedo, eso sin dejar de lamer mi ano.

Yo a esas altura ya estaba queriendo terminar y agarré mi verga para masturbarme, pero él me quitó la mano y me dijo que no comiera ansias que esto era despacito y gozando, yo sentía cada vez más rico, tanto que cuando lo escuché decirme que ya tenía dos dedos adentro los tuve que buscar con la mano para comprobarlo, era increíble como él tan hábilmente había logrado meterlos sin que yo sintiera dolor, únicamente placer, ya consciente que sus dedos habían preparado el camino, preguntó que si pensaba aguantar su vergota…

Yo para facilitarle las cosas, ahora si me puse en cuatro patas y él sin sacar sus dedos de mi culo, para evitar que se volviera a cerrar, según me dijo, escupió en mi culo y agarrándose la verga la apuntó a mi entrada, eso si me dio miedo y por instinto mi culo se contrajo, pero él me explicó que cuando la sintiera entrar, aflojara como si estuviera defecando, el tipo sabía lo que hacía, así seguí sus instrucciones y aún así con un poco de dolor, pude dejar que entrara toda su vergota en mi culo.

Yo en cuatro y él llenándome por completo, me sentía reventar, pero él comenzó un rico vaivén, despacito, sabroso, la metía y la sacaba, despacito, sentía como rozaba mis tripas y el fondo de mis intestinos, así estuve bien ensartado un rato y olvidándome totalmente de masturbarme, mientras escuchaba la voz de Don Carlos decirme, afloja-aprieta, yo obedecía y sentía que todo mi ser se aflojaba y me estremecía.

Él continuó por unos minutos metiendo y sacando su verga al tiempo que me abría mis nalgas con sus manos callosas mientras me decía: ya sabia que te iba a gustar la verga mi putito, que rico la aprietas, te gusta? yo solo le decía sssssiiiiiiiiiii! Don Carlitos, me encantaaaa! ¡Me fascina su vergaa! Por favor no me la saque, soy su puta, soy su putaaa! y sentía como me abría y de repente terminé en un orgasmo fantástico, largo y placentero, como nunca lo había sentido en mis mejores masturbaciones, sentirme lleno y al mismo tiempo pedir más y más.

Mis piernas se aflojaron y él me levantó en sus brazos para sentarse en el suelo mientras me subía y bajaba por todo lo largo de su verga, yo a cada embestida me estremecía y sentía llegar un nuevo orgasmo, aunque en esos momentos mi verga estaba totalmente flácida, así estuvo no se por cuanto tiempo, después me volteó de cara a él, pero sentado y con su verga hasta el fondo de mis intestinos…

Él tenía totalmente el control, agarrando mis nalgas me subía y bajaba, yo abandonado a tanto placer, no tenía voluntad para replicar, solo escuchaba sus preguntas, te gusta? te gusta? Si, por un momento sentí dolor, en verdad ni me acuerdo, sentía como me limaba y rozaba con su vergota, hasta que en esa posición levantó mis piernas mientras solo quedaba yo apoyado con mis manos en su cuello y cayendo en peso ensartado en su verga, sentí como esta se hinchaba e inundaba mis intestinos con chorros de leche caliente y espesa.

Recuerdo que después me vestí a medias y salí por la puerta del patio de atr

ás para llegar a mi casa, mientras iba escurriendo la leche de Don Carlos por mis piernas.

Después me lo hizo en otras tres ocasiones, pero esas después se las cuento.



Pero de repente como que noté un cambio en la forma que me veía, así para mi se convirtió en un juego cachondo, yo salía al patio sin camisa cuando él estaba en su casa y sentía su mirada recorrer mi cuerpo y con cualquier pretexto él salía y preguntaba alguna tontería…

En ese entonces yo aún no había tenido relaciones con hombre alguno porque no me atraían para nada los hombres y menos Don Carlos, aunque a decir verdad el tipo tenia lo suyo, pero más bien lo veía como un tío o algo así, hasta que comenzó a observarme.

Así sucedió que un día que me quedé solo en casa, salí al patio de atrás, según yo a recoger una ropa, salí corriendo y únicamente en trusas yo sabia que el tipo me estaría observando y ese juego me gustaba.

A los pocos minutos, ya dentro de mi casa escuché que Don Carlos me llamaba por el patio de atrás y salí, otra vez solo en trusa, le pregunté que se le ofrece y él me pidió ayuda porque según él estaba reparando una llave de agua que se le averió y que si tenia tiempo y podía echarle una mano…

Yo adiviné que era el pretexto para estar conmigo y le dije que nomás me ponía algo y estaba en su casa.

Entré corriendo a mi casa y me quité la trusa y me puse un short amplio de piernas únicamente y una camiseta, eso con la idea de darle su calentada al viejo, según yo, pero al entrar en su casa me llamó que fuera al cuarto de lavar…

Él estaba abajo de un mueble y me pedía una herramienta, pero cuando él volteo la cara ahí estaba yo con la herramienta y mis piernas separadas dejándole ver una buena parte de mi verga ya tiesa, él se quedó paralizado y al reaccionar metió su mano por mi pierna y me agarró mis bolas con su mano al tiempo que bajaba mi ropa, acariciaba mi verga con lujuria y yo sentía muy rico, cuando acercó su boca para mamármela casi inmediatamente terminé y el chupó y tragó toda mi descarga, era la primera vez que me lo hacían y me sentía en las nubes, él seguía mamando mi verga que seguía dura como el acero.

De pronto se incorporó y lo escuché decir si eso te gustó lo que sigue te volverá loco, y bajó su pantalón para dejar salir su hermosa y para mi enorme verga, debía medir unos 20-22 cms. y unos 5-6 de gruesa, muy peluda aunque ya con algunas canas, olía a sexo aunque no la había acercado, me pidió que abriera la boca y al hacerlo saqué mi lengua y probé por primera vez ese rico sabor salado-dulce, que se yo. la metí en mi boca y la sentía palpitar en mi lengua y garganta, sentí sus venas latir en mis labios y él pidió que solo abriera mientras él la metía y la sacaba de mi boca.

Al rato lamí sus bolas, poco a poco y siguiendo sus instrucciones pasaba mis dientes con cuidado y rozaba sus huevos con ellos mientras con mi mano sobaba su verga dura y caliente, así estuve como 15 minutos creo, estaba como poseído mamando aquel rico manjar de Don Carlos, el viejo tenía lo suyo y muy rico, porque sabía como y cuando.

De repente sentí como su verga se hinchaba más y su cabeza crecía aún más mientras salían gotas de su rico líquido pre-eyaculatorio, él al sentir el orgasmo llegar, preguntó que si los quería en la boca, yo la abrí en respuesta y comenzó a escupir chorros de leche en mi boca, al principio pensé escupir pero pudo más la lujuria que yo tenía y cerrando mi boca seguí mamando como un cachorro la rica vergota de Don Carlos, sentía con él señor se

estremecía con cada caricia de mi boca mientras con sus manos agarraba mi cabeza como si estuviera cogiéndome.

Así en esa posición yo hincado y él de pie el tipo se veía enorme, su presencia de señor serio y varonil, dueño de la situación y yo a sus pies como el sirviente dócil, dispuesto a cualquier deseo de mi amo, yo estaba ya totalmente transformado, Don Carlos lo notó y tomando el control con nueva erección, me pidió que me pusiera a gatas, para acariciarme, yo mejor me recosté en un tapete en el suelo y él levantó mis piernas para que con su caliente lengua buscar mi aún nunca mancillado ano.

Cuando sentí su lengua rondar la orilla de mis nalgas, fue como si de repente se iluminara el cielo, el tipo lamía y abriéndose camino llegó por fin a mi hoyito que al sentir el primer lengüetazo se contrajo pero a los siguientes lengüetazos, y como sabiendo lo que estaba por venir, se comenzó a dilatar, él con paciencia pasaba la lengua dando pequeños piquetes con ella y así poco a poco lo relajó, él al sentir la ya poca resistencia, introdujo un dedo, primero la puntita que por cierto tenía los dedos grandes y callosos, poco a poco comenzó a meter y a sacar el dedo, eso sin dejar de lamer mi ano.

Yo a esas altura ya estaba queriendo terminar y agarré mi verga para masturbarme, pero él me quitó la mano y me dijo que no comiera ansias que esto era despacito y gozando, yo sentía cada vez más rico, tanto que cuando lo escuché decirme que ya tenía dos dedos adentro los tuve que buscar con la mano para comprobarlo, era increíble como él tan hábilmente había logrado meterlos sin que yo sintiera dolor, únicamente placer, ya consciente que sus dedos habían preparado el camino, preguntó que si pensaba aguantar su vergota…

Yo para facilitarle las cosas, ahora si me puse en cuatro patas y él sin sacar sus dedos de mi culo, para evitar que se volviera a cerrar, según me dijo, escupió en mi culo y agarrándose la verga la apuntó a mi entrada, eso si me dio miedo y por instinto mi culo se contrajo, pero él me explicó que cuando la sintiera entrar, aflojara como si estuviera defecando, el tipo sabía lo que hacía, así seguí sus instrucciones y aún así con un poco de dolor, pude dejar que entrara toda su vergota en mi culo.

Yo en cuatro y él llenándome por completo, me sentía reventar, pero él comenzó un rico vaivén, despacito, sabroso, la metía y la sacaba, despacito, sentía como rozaba mis tripas y el fondo de mis intestinos, así estuve bien ensartado un rato y olvidándome totalmente de masturbarme, mientras escuchaba la voz de Don Carlos decirme, afloja-aprieta, yo obedecía y sentía que todo mi ser se aflojaba y me estremecía.

Él continuó por unos minutos metiendo y sacando su verga al tiempo que me abría mis nalgas con sus manos callosas mientras me decía: ya sabia que te iba a gustar la verga mi putito, que rico la aprietas, te gusta? yo solo le decía sssssiiiiiiiiiii! Don Carlitos, me encantaaaa! ¡Me fascina su vergaa! Por favor no me la saque, soy su puta, soy su putaaa! y sentía como me abría y de repente terminé en un orgasmo fantástico, largo y placentero, como nunca lo había sentido en mis mejores masturbaciones, sentirme lleno y al mismo tiempo pedir más y más.

Mis piernas se aflojaron y él me levantó en sus brazos para sentarse en el suelo mientras me subía y bajaba por todo lo largo de su verga, yo a cada embestida me estremecía y sentía llegar un nuevo orgasmo, aunque en esos momentos mi verga estaba totalmente flácida, así estuvo no se por cuanto tiempo, después me volteó de cara a él, pero sentado y con su verga hasta el fondo de mis intestinos…

Él tenía totalmente el control, agarrando mis nalgas me subía y bajaba, yo abandonado a tanto placer, no tenía voluntad para replicar, solo escuchaba sus preguntas, te gusta? te gusta? Si, por un momento sentí dolor, en verdad ni me acuerdo, sentía como me limaba y rozaba con su vergota, hasta que en esa posición levantó mis piernas mientras solo quedaba yo apoyado con mis manos en su cuello y cayendo en peso ensartado en su verga, sentí como esta se hinchaba e inundaba mis intestinos con chorros de leche caliente y espesa.

Recuerdo que después me vestí a medias y salí por la puerta del patio de atr

ás para llegar a mi casa, mientras iba escurriendo la leche de Don Carlos por mis piernas.

Después me lo hizo en otras tres ocasiones, pero esas después se las cuento.