Hace algunos meses mis padres decidieron hacer pintar la primera planta de la casa y mientras ellos se fueron de vacaciones me dejaron a mi cuidando la casa y a los pintores.
Mi casa era más o menos grande, de dos pisos, con un jardín en la parte de atrás, mis padres habían dispuesto a un grupo de pintores para que terminaran el trabajo lo más rápido posible, ellos pasarían toda la semana hospedados en mi casa, yo debía quedarme para vigilarlos y asegurarme de que todo quedara correctamente, ellos llegarían un domingo en la tarde, serían instalados y el lunes a primera hora debían comenzar a pintar, y se quedarían hasta el viernes, yo no sabía lo que me esperaba, pues pensaba que llegaría un grupo de hombres gordos, feos y peludos, para mi sorpresa llegaron seis muchachos jóvenes y bien formados, el mayor de ellos tendría unos 30 años, los otros tendrán entre 20 y 27 años, sin embargo había uno que era unos años menor que todos, se veía realmente muy joven, no se cuantos años tendría, quizás 18 pero parecía un adolescente.
Los seis hombres llegaron a eso de las 5 de la tarde, eran personas más bien normales, los describiré brevemente, el mayor que se llamaba Jairo era más o menos alto, un poco musculoso, moreno y de pelo negro y era él quien daba las órdenes en este equipo. Los otros cuatro eran también morenos, uno de ellos era bastante delgado, este se llamaba John, otro que se llamaba Wilson, era bajo pero muy musculoso, era un poco más blanco que los demás pero también tenía el pelo negro, y los ojos claros, cuando él entró no pude evitar notar el enorme paquete que tenía, se le notaba bastante a través de su sudadera, los otros dos, Mario y Oscar eran comunes, y por último estaba Yeison, el más joven, tenía el pelo castaño claro y era delgado pero con músculos bien definidos, él al parecer andaba siempre en un estado de excitación permanente.
Esa noche los acomodé en la sala, estaba muerto de ganas de cogerme a uno de ellos; me fui a la cama pensando en las cosas que podría yo hacer con esos hombres, entonces me pasó por la mente una idea para aprovechar la situación, recordé que el baño principal tiene una ventanita muy adecuada que a pesar de que es delgada, permite ver a quien se este bañando o a quien esté en el sanitario, entonces decidí que al día siguiente me despertaría temprano para espiar por ahí a los pintores, pero decidí levantarme en ese instante para abrirla, pues si al otro día estaba cerrada no lograría nada, así que me escabullí en medio de la oscuridad hasta el baño y abrí la ventana, en ese momento sentí que alguien se movía en la oscuridad, entonces corrí hasta la cocina y observé, me di cuenta de que uno de ellos se había levantado para ir al baño, entonces decidí poner en practica mi plan, me escurrí hasta el jardín trasero, y me ubique en la ventanita, era Mario, quien se había levantado para orinar, entonces puede ver cuando sacó de su sudadera un pene largo, me deleité un rato con la escena, ya había yo empezado a tener una poderosa erección, me toque un poco mis genitales, mientras disfrutaba del pene de Mario, cuando terminó regresó a la sala.
Yo esperé un rato y regresé a la casa, al pasar por la sala, y ver todos esos hombres acomodados sobre las colchonetas no pude resistir la tentación así que me acerque a uno de ellos, no supe quien era hasta estar muy cerca, era Wilson, entonces recordé el enorme paquete que le había visto al entrar, deslicé mi mano suavemente por entre las sábanas, palpando con mucha delicadeza para no despertarlo, hasta que encontré lo que buscaba, sentí sus genitales calientes bajo mi mano, los palpé un rato, muy suavemente, traté de encontrar el pene, sentí una verga grande y larga, muy grande, flácida pero cálida.
Él se movió un
poco, por lo cual me asuste y retiré rápidamente la mano, pero nada, él seguía dormido, decidí que era mejor dejar las cosas así para evitar problemas pero entonces vi a Yeison, el jovencito, me acerqué un poco y pude notar la prolongación que se elevaba debajo de las sabanas, el estaba teniendo una erección, esto me puso a mil, acerqué mi mano y retiré las sábanas, vi su erección a través de su sudadera, me acerqué más, alargué mi mano y froté su pene erecto, lo acaricié un poco, él no pareció inmutarse, pasé mi mano palpando sus testículos, luego volví a acariciar su pene, seguía sin molestarse, así que acerqué mi cara y abrí mi boca, metí delicadamente el pene a través de la sudadera en mi boca, lo sentí caliente y duro, lamí un poco la punta encontrándome con el liquido lubricante que había atravesado la delgada tela de la sudadera, lo lamí y lo saboreé.
Él acercó su mano, yo retrocedí rápidamente, él seguía dormido, pero comenzó a masturbarse, yo lo miré un rato y regresé a mi cama a masturbarme recordando el pene de Mario que había visto, el pene de Wilson que había tocado, y saboreando en mi mente el líquido lubricante de Yeison, deseando mamarles el pene a todos ellos y de ser posible todos a la vez.
Al otro día me levanté temprano y los vi bañarse, pude ahora ver el pene que había palpado la noche anterior, el pene de Wilson era espectacular, era grande y robusto, con un glande rosado y enorme, además tenía unos testículos gigantescos, deseaba tanto tenerlos en mi boca. Vi a los demás, sus penes eran muy deseables también, al final le tocó a Yeison, para ese entonces estaba yo masturbándome ahí parado en la ventana.
Yeison tenía un pene delgado y no muy grande pero realmente quería yo terminar lo que había comenzado la noche anterior, mientras se bañaba pude notar que empezaba a tener una erección, nuevamente él comenzó a masturbarse, y ahora pude seguir todo el espectáculo hasta el final, pude ver como se acariciaba los testículos mientras se pajeaba, y al final como salía disparado un chorro de semen, él tomó un poco del que había quedado en su mano, lo lamió y salió de la ducha, yo estaba excitadísimo.
Salí de mi escondite y con una notable protuberancia me dirigí a los hombres, Wilson estaba sin camisa, al igual que Mario, les di algunas instrucciones, mientras lo hacía noté que Yeison miraba mi erección, que había yo tratado de disimular cubriéndola con mi camisa, aunque quería que todos la vieran, no quería ser tan evidente, al final me dirigí a mi cuarto para masturbarme, mi cuarto está en la primera planta, mientras lo hacía en mi cama, vi por la ventana a Oscar que pasaba por una escalera de mano, él miró por la ventana y vio lo que yo estaba haciendo…
Él creía que yo no lo había visto, entonces fisgoneó un rato, esto me excitaba más así que decidí darle un espectáculo, me acariciaba el pene y los testículos, me lamía el dedo y lo pasaba por mis tetillas y luego por mi glande, luego me metí un dedo por el ano, mientras gemía un poco, él se había acurrucado en una esquina sin perder detalle, no sabía yo si el estaba emocionado o escandalizado, pero no me importaba, disfrutaba de tener publico, al final me vine fuertemente y el semen saltó y cayó de nuevo sobre mi abdomen, lo recogí y lo llevé a mi boca, al terminar Oscar se retiró pasando disimuladamente de nuevo por la ventana, miré atentamente su paquete y estaba muy excitado, se había formado una “carpa” en su entrepierna.
El día continuó sin novedades, me deleitaba yo mirando a esos hombres mientras pintaban, sus cuerpos musculosos y sus paquetes a través de la sudadera, de vez en cuando, cuando uno de ellos iba al baño lo seguía y espiaba por mi ventanita, en un par de ocasiones siguiendo a Yeison lo encontré masturbándose de nuevo, pasé casi todo el día excitado.
Al día siguiente continué con mi rutina, Yeison se masturbaba con mucha frecuencia, en una ocasión por pura casualidad, iba yo a entrar al baño y encontré a Yeison masturbándose, no había cerrado la puerta con cerrojo, entonces lo sorprendí
en el acto, el se asustó mucho y se cubrió, salio del baño bruscamente y sin decir nada, momentos después lo vi en sus ocupaciones ayudando a su equipo con la pintura.
Lo seguí un rato con la mirada, él evitaba mirarme, estaba muy avergonzado, yo le miraba la entrepierna y aun seguía excitado, el noto que yo lo miraba, situación que lo avergonzó más.
Durante el día el huyó de mis miradas, por el contrario sorprendí a Oscar mirándome, me miraba, miraba mi entrepierna, y luego se volteaba como si nada, seguro recordaba el incidente de ayer.
Para romper con la incomodidad de Yeison decidí dejar que él me descubriera masturbándome, por tanto estuve observando a Yeison detenidamente todo el día, para ver cuando querría entrar al baño a masturbarse, cuando noté que el estaba teniendo una erección me apresuré al baño y comencé a masturbarme, dejé la puerta sin cerrojo, esperando a que él apareciera…
Y así fue, cuando yo tenía una fuerte erección me posé frente a la puerta, para mi suerte él irrumpió en el baño con su mano sobre su paquete, me miró asustado, bajó su mirada y vio mi pene erecto, luego me miró de nuevo y vio como yo le miraba el paquete, él no supo que hacer, por tanto me apresuré a cerrar la puerta, dejándolo atrapado conmigo, entonces le dije – oiga, si se va a pajear bien pueda, no me molesta- él se veía un poco incómodo, pero como ya estaba bastante excitado, prosiguió, se bajó los pantalones sacando su delicioso pene que tanto deseaba yo mamar, el comenzó a masturbarse mirando como lo hacía yo, yo me quité la camisa y comencé a tocarme las tetillas, eso pareció estimularlo un poco, me miraba constantemente, yo miré fijamente su pene, comenzó a tocarse una tetilla con una mano, mientras se pajeaba con la otra, tratando de imitarme, como lo vi un poco encartado, le dije – quiere que le ayude- me miró sorprendido, y asintió tímidamente con la cabeza, yo me acerqué y le agarré los testículos, comencé a acariciárselos, suavemente mientras le lamia una tetilla, comencé a bajar con mi lengua por su abdomen, él estaba excitadísimo, estaba gimiendo de placer…
Bajé hasta estar arrodillado frente a el, me metí uno de sus testículos a la boca, el seguía masturbándose, estaba muy, pero muy excitado, gemía de placer mientras yo subía por su pene, para encontrarme con su húmedo glande que estaba deseoso de ser tocado por mi lengua, así lo hice, comencé a lamer suavemente el glande, el orificio del mismo, bajando por los lados, hasta que me metí todo su pene en la boca, se lo mamé un buen rato, el gemía suavemente, le encantaba, luego se vino en mi boca, llenándola de semen, lo lamí hasta que terminó de eyacular, luego le dije, te toca, y lo impulse para que se arrodillara y me lo mamara y así lo hizo, se arrodillo y tratando de imitarme lamió mi glande un buen rato mientras acariciaba mis testículos con su mano, saque mi pene de su boca y lo levante, para que el pudiera acceder a mis testículos, los lamió y comenzó a bajar…
Llevé su cabeza con mi mano debajo de mis testículos, quería que llegara a mi ano, pero el se rehusó, en lugar de esto comenzó a acariciarme el ano con un dedo, mientras con su lengua había regresado a mi glande, le metí todo mi pene en la boca y lo follé, pronto me vine en su boca, el semen escurría por las comisuras de sus labios, saque mi pene de su boca, y me vestí, el hizo lo mismo, antes de salir le dije, venga esta noche a mi cuarto, a eso de las 12, entonces me puede dar por el culo, el se vio emocionado, entonces salimos y el regreso a sus labores, a lo largo del día, cuando me lo encontraba a solas le pasaba la mano por sus genitales, y lo acariciaba un rato, en una ocasión, nos topamos en el armario de limpieza y aproveché para masturbarlo, eso si, con una que otra lamidita a ese pene tan delicioso.
Esa noche él se apareció a la hora convenida en mi cuarto, yo lo estaba esperando desnudo en la cama, con la lamparita de noche prendida, para que el supiera que yo estaba despierto y dispuesto, el toco suavemente la puerta para no hacer ruido, yo dije murmurando, está abierta, entonces el entro, pude ver a través de sus pantalones que ya tenía una erección, se acercó hasta mi cama y en ese momento yo me quité
; la sábana que me cubría, le mostré mi cuerpo desnudo, el se bajó los pantalones y en cuanto salió su pene erecto yo lo tome con la mano y lo introduje en mi boca, él lo disfrutó un rato, en esas yo le dije, mámemelo usted también a lo que el respondió, - pero pensé que le iba a dar por el culo-, yo le dije – todo a su tiempo, primero mámemelo-
Entonces él se puso en cuatro sobre mi, mientras yo se lo mamaba él me lo hacía a mi, le lamía los testículos y cuando yo lo hacía él también lo hacía, luego pasaba a su glande y él hacía lo mismo, sin embargo mientras el me hacía todo esto me introducía lentamente un dedo en el ano tratando de abrirlo, primero uno, luego dos, lamía mis testículos e introducía más sus dedos en mi ano, estaba muy excitado, el solo hecho de introducir sus dedos en mi ano lo ponía a mil, entonces me levanté y me puse en cuatro, él comprendió y se puso detrás de mi, comenzó a introducir lentamente su pene, cada vez más hasta que estuvo dentro, comenzó a follarme con muchas ganas, cada vez más rápido, ambos gemíamos de placer, él pasaba sus manos por mis genitales y me masturbaba un poco, estábamos haciendo mucho ruido, sentía su pene cada vez más fuerte dentro de mi, cada vez más rápido, sentía sus testículos golpeando los míos, él se vino llenando mi ano con su semen, sacó su pene y yo me volteé bruscamente, y lo empujé hasta mi pene, llevé su cara hacia mis genitales y él comprendió, se metió mi pene en la boca y me la mamó unos momentos hasta que yo eyaculé dentro de él.
Hasta aquí debo dejar mi relato, pero en la próxima les contaré como, Yeison y yo nos acostamos con todos esos hombres, de la orgía que hicimos y lo mucho que disfrutamos del gigantesco pene de Wilson.
Hace algunos meses mis padres decidieron hacer pintar la primera planta de la casa y mientras ellos se fueron de vacaciones me dejaron a mi cuidando la casa y a los pintores.
Mi casa era más o menos grande, de dos pisos, con un jardín en la parte de atrás, mis padres habían dispuesto a un grupo de pintores para que terminaran el trabajo lo más rápido posible, ellos pasarían toda la semana hospedados en mi casa, yo debía quedarme para vigilarlos y asegurarme de que todo quedara correctamente, ellos llegarían un domingo en la tarde, serían instalados y el lunes a primera hora debían comenzar a pintar, y se quedarían hasta el viernes, yo no sabía lo que me esperaba, pues pensaba que llegaría un grupo de hombres gordos, feos y peludos, para mi sorpresa llegaron seis muchachos jóvenes y bien formados, el mayor de ellos tendría unos 30 años, los otros tendrán entre 20 y 27 años, sin embargo había uno que era unos años menor que todos, se veía realmente muy joven, no se cuantos años tendría, quizás 18 pero parecía un adolescente.
Los seis hombres llegaron a eso de las 5 de la tarde, eran personas más bien normales, los describiré brevemente, el mayor que se llamaba Jairo era más o menos alto, un poco musculoso, moreno y de pelo negro y era él quien daba las órdenes en este equipo. Los otros cuatro eran también morenos, uno de ellos era bastante delgado, este se llamaba John, otro que se llamaba Wilson, era bajo pero muy musculoso, era un poco más blanco que los demás pero también tenía el pelo negro, y los ojos claros, cuando él entró no pude evitar notar el enorme paquete que tenía, se le notaba bastante a través de su sudadera, los otros dos, Mario y Oscar eran comunes, y por último estaba Yeison, el más joven, tenía el pelo castaño claro y era delgado pero con músculos bien definidos, él al parecer andaba siempre en un estado de excitación permanente.
Esa noche los acomodé en la sala, estaba muerto de ganas de cogerme a uno de ellos; me fui a la cama pensando en las cosas que podría yo hacer con esos hombres, entonces me pasó por la mente una idea para aprovechar la situación, recordé que el baño principal tiene una ventanita muy adecuada que a pesar de que es delgada, permite ver a quien se este bañando o a quien esté en el sanitario, entonces decidí que al día siguiente me despertaría temprano para espiar por ahí a los pintores, pero decidí levantarme en ese instante para abrirla, pues si al otro día estaba cerrada no lograría nada, así que me escabullí en medio de la oscuridad hasta el baño y abrí la ventana, en ese momento sentí que alguien se movía en la oscuridad, entonces corrí hasta la cocina y observé, me di cuenta de que uno de ellos se había levantado para ir al baño, entonces decidí poner en practica mi plan, me escurrí hasta el jardín trasero, y me ubique en la ventanita, era Mario, quien se había levantado para orinar, entonces puede ver cuando sacó de su sudadera un pene largo, me deleité un rato con la escena, ya había yo empezado a tener una poderosa erección, me toque un poco mis genitales, mientras disfrutaba del pene de Mario, cuando terminó regresó a la sala.
Yo esperé un rato y regresé a la casa, al pasar por la sala, y ver todos esos hombres acomodados sobre las colchonetas no pude resistir la tentación así que me acerque a uno de ellos, no supe quien era hasta estar muy cerca, era Wilson, entonces recordé el enorme paquete que le había visto al entrar, deslicé mi mano suavemente por entre las sábanas, palpando con mucha delicadeza para no despertarlo, hasta que encontré lo que buscaba, sentí sus genitales calientes bajo mi mano, los palpé un rato, muy suavemente, traté de encontrar el pene, sentí una verga grande y larga, muy grande, flácida pero cálida.
Él se movió un
poco, por lo cual me asuste y retiré rápidamente la mano, pero nada, él seguía dormido, decidí que era mejor dejar las cosas así para evitar problemas pero entonces vi a Yeison, el jovencito, me acerqué un poco y pude notar la prolongación que se elevaba debajo de las sabanas, el estaba teniendo una erección, esto me puso a mil, acerqué mi mano y retiré las sábanas, vi su erección a través de su sudadera, me acerqué más, alargué mi mano y froté su pene erecto, lo acaricié un poco, él no pareció inmutarse, pasé mi mano palpando sus testículos, luego volví a acariciar su pene, seguía sin molestarse, así que acerqué mi cara y abrí mi boca, metí delicadamente el pene a través de la sudadera en mi boca, lo sentí caliente y duro, lamí un poco la punta encontrándome con el liquido lubricante que había atravesado la delgada tela de la sudadera, lo lamí y lo saboreé.
Él acercó su mano, yo retrocedí rápidamente, él seguía dormido, pero comenzó a masturbarse, yo lo miré un rato y regresé a mi cama a masturbarme recordando el pene de Mario que había visto, el pene de Wilson que había tocado, y saboreando en mi mente el líquido lubricante de Yeison, deseando mamarles el pene a todos ellos y de ser posible todos a la vez.
Al otro día me levanté temprano y los vi bañarse, pude ahora ver el pene que había palpado la noche anterior, el pene de Wilson era espectacular, era grande y robusto, con un glande rosado y enorme, además tenía unos testículos gigantescos, deseaba tanto tenerlos en mi boca. Vi a los demás, sus penes eran muy deseables también, al final le tocó a Yeison, para ese entonces estaba yo masturbándome ahí parado en la ventana.
Yeison tenía un pene delgado y no muy grande pero realmente quería yo terminar lo que había comenzado la noche anterior, mientras se bañaba pude notar que empezaba a tener una erección, nuevamente él comenzó a masturbarse, y ahora pude seguir todo el espectáculo hasta el final, pude ver como se acariciaba los testículos mientras se pajeaba, y al final como salía disparado un chorro de semen, él tomó un poco del que había quedado en su mano, lo lamió y salió de la ducha, yo estaba excitadísimo.
Salí de mi escondite y con una notable protuberancia me dirigí a los hombres, Wilson estaba sin camisa, al igual que Mario, les di algunas instrucciones, mientras lo hacía noté que Yeison miraba mi erección, que había yo tratado de disimular cubriéndola con mi camisa, aunque quería que todos la vieran, no quería ser tan evidente, al final me dirigí a mi cuarto para masturbarme, mi cuarto está en la primera planta, mientras lo hacía en mi cama, vi por la ventana a Oscar que pasaba por una escalera de mano, él miró por la ventana y vio lo que yo estaba haciendo…
Él creía que yo no lo había visto, entonces fisgoneó un rato, esto me excitaba más así que decidí darle un espectáculo, me acariciaba el pene y los testículos, me lamía el dedo y lo pasaba por mis tetillas y luego por mi glande, luego me metí un dedo por el ano, mientras gemía un poco, él se había acurrucado en una esquina sin perder detalle, no sabía yo si el estaba emocionado o escandalizado, pero no me importaba, disfrutaba de tener publico, al final me vine fuertemente y el semen saltó y cayó de nuevo sobre mi abdomen, lo recogí y lo llevé a mi boca, al terminar Oscar se retiró pasando disimuladamente de nuevo por la ventana, miré atentamente su paquete y estaba muy excitado, se había formado una “carpa” en su entrepierna.
El día continuó sin novedades, me deleitaba yo mirando a esos hombres mientras pintaban, sus cuerpos musculosos y sus paquetes a través de la sudadera, de vez en cuando, cuando uno de ellos iba al baño lo seguía y espiaba por mi ventanita, en un par de ocasiones siguiendo a Yeison lo encontré masturbándose de nuevo, pasé casi todo el día excitado.
Al día siguiente continué con mi rutina, Yeison se masturbaba con mucha frecuencia, en una ocasión por pura casualidad, iba yo a entrar al baño y encontré a Yeison masturbándose, no había cerrado la puerta con cerrojo, entonces lo sorprendí
en el acto, el se asustó mucho y se cubrió, salio del baño bruscamente y sin decir nada, momentos después lo vi en sus ocupaciones ayudando a su equipo con la pintura.
Lo seguí un rato con la mirada, él evitaba mirarme, estaba muy avergonzado, yo le miraba la entrepierna y aun seguía excitado, el noto que yo lo miraba, situación que lo avergonzó más.
Durante el día el huyó de mis miradas, por el contrario sorprendí a Oscar mirándome, me miraba, miraba mi entrepierna, y luego se volteaba como si nada, seguro recordaba el incidente de ayer.
Para romper con la incomodidad de Yeison decidí dejar que él me descubriera masturbándome, por tanto estuve observando a Yeison detenidamente todo el día, para ver cuando querría entrar al baño a masturbarse, cuando noté que el estaba teniendo una erección me apresuré al baño y comencé a masturbarme, dejé la puerta sin cerrojo, esperando a que él apareciera…
Y así fue, cuando yo tenía una fuerte erección me posé frente a la puerta, para mi suerte él irrumpió en el baño con su mano sobre su paquete, me miró asustado, bajó su mirada y vio mi pene erecto, luego me miró de nuevo y vio como yo le miraba el paquete, él no supo que hacer, por tanto me apresuré a cerrar la puerta, dejándolo atrapado conmigo, entonces le dije – oiga, si se va a pajear bien pueda, no me molesta- él se veía un poco incómodo, pero como ya estaba bastante excitado, prosiguió, se bajó los pantalones sacando su delicioso pene que tanto deseaba yo mamar, el comenzó a masturbarse mirando como lo hacía yo, yo me quité la camisa y comencé a tocarme las tetillas, eso pareció estimularlo un poco, me miraba constantemente, yo miré fijamente su pene, comenzó a tocarse una tetilla con una mano, mientras se pajeaba con la otra, tratando de imitarme, como lo vi un poco encartado, le dije – quiere que le ayude- me miró sorprendido, y asintió tímidamente con la cabeza, yo me acerqué y le agarré los testículos, comencé a acariciárselos, suavemente mientras le lamia una tetilla, comencé a bajar con mi lengua por su abdomen, él estaba excitadísimo, estaba gimiendo de placer…
Bajé hasta estar arrodillado frente a el, me metí uno de sus testículos a la boca, el seguía masturbándose, estaba muy, pero muy excitado, gemía de placer mientras yo subía por su pene, para encontrarme con su húmedo glande que estaba deseoso de ser tocado por mi lengua, así lo hice, comencé a lamer suavemente el glande, el orificio del mismo, bajando por los lados, hasta que me metí todo su pene en la boca, se lo mamé un buen rato, el gemía suavemente, le encantaba, luego se vino en mi boca, llenándola de semen, lo lamí hasta que terminó de eyacular, luego le dije, te toca, y lo impulse para que se arrodillara y me lo mamara y así lo hizo, se arrodillo y tratando de imitarme lamió mi glande un buen rato mientras acariciaba mis testículos con su mano, saque mi pene de su boca y lo levante, para que el pudiera acceder a mis testículos, los lamió y comenzó a bajar…
Llevé su cabeza con mi mano debajo de mis testículos, quería que llegara a mi ano, pero el se rehusó, en lugar de esto comenzó a acariciarme el ano con un dedo, mientras con su lengua había regresado a mi glande, le metí todo mi pene en la boca y lo follé, pronto me vine en su boca, el semen escurría por las comisuras de sus labios, saque mi pene de su boca, y me vestí, el hizo lo mismo, antes de salir le dije, venga esta noche a mi cuarto, a eso de las 12, entonces me puede dar por el culo, el se vio emocionado, entonces salimos y el regreso a sus labores, a lo largo del día, cuando me lo encontraba a solas le pasaba la mano por sus genitales, y lo acariciaba un rato, en una ocasión, nos topamos en el armario de limpieza y aproveché para masturbarlo, eso si, con una que otra lamidita a ese pene tan delicioso.
Esa noche él se apareció a la hora convenida en mi cuarto, yo lo estaba esperando desnudo en la cama, con la lamparita de noche prendida, para que el supiera que yo estaba despierto y dispuesto, el toco suavemente la puerta para no hacer ruido, yo dije murmurando, está abierta, entonces el entro, pude ver a través de sus pantalones que ya tenía una erección, se acercó hasta mi cama y en ese momento yo me quité
; la sábana que me cubría, le mostré mi cuerpo desnudo, el se bajó los pantalones y en cuanto salió su pene erecto yo lo tome con la mano y lo introduje en mi boca, él lo disfrutó un rato, en esas yo le dije, mámemelo usted también a lo que el respondió, - pero pensé que le iba a dar por el culo-, yo le dije – todo a su tiempo, primero mámemelo-
Entonces él se puso en cuatro sobre mi, mientras yo se lo mamaba él me lo hacía a mi, le lamía los testículos y cuando yo lo hacía él también lo hacía, luego pasaba a su glande y él hacía lo mismo, sin embargo mientras el me hacía todo esto me introducía lentamente un dedo en el ano tratando de abrirlo, primero uno, luego dos, lamía mis testículos e introducía más sus dedos en mi ano, estaba muy excitado, el solo hecho de introducir sus dedos en mi ano lo ponía a mil, entonces me levanté y me puse en cuatro, él comprendió y se puso detrás de mi, comenzó a introducir lentamente su pene, cada vez más hasta que estuvo dentro, comenzó a follarme con muchas ganas, cada vez más rápido, ambos gemíamos de placer, él pasaba sus manos por mis genitales y me masturbaba un poco, estábamos haciendo mucho ruido, sentía su pene cada vez más fuerte dentro de mi, cada vez más rápido, sentía sus testículos golpeando los míos, él se vino llenando mi ano con su semen, sacó su pene y yo me volteé bruscamente, y lo empujé hasta mi pene, llevé su cara hacia mis genitales y él comprendió, se metió mi pene en la boca y me la mamó unos momentos hasta que yo eyaculé dentro de él.
Hasta aquí debo dejar mi relato, pero en la próxima les contaré como, Yeison y yo nos acostamos con todos esos hombres, de la orgía que hicimos y lo mucho que disfrutamos del gigantesco pene de Wilson.



