Soy Ingeniero, me llamo Carlos Horacio, vivo en Argentina.

Siempre me gustaron las mujeres, pero miraba con cariño a los hombres, sobre todo en los baños públicos trataba de mirarles la pija y me gustaba ver cuando la pelaban, ya que soy circuncidado y siempre la tengo pelada. Me entraban ganas de chupárselas, de pelarla y ver como sale la cabeza brillosa…

Estuve casado hasta que mi mujer me descubrió encamado con un tipo y me pidió el divorcio. Las cosas sucedieron más o menos así:

Como comentaba antes me gustan las mujeres pero también los hombres, de esto me dí cuenta hace mucho tiempo cuando en los baños públicos miraba de reojo las pijas de los que meaban al lado mío, pero no me animaba a más… hace un tiempo estaba compartiendo un asado con un grupo de obreros, entre ellos hacían bromas y sobre todo le apuntaban a uno de ellos porque solo le gustaba cogerse hombres y no mujeres, eso me hizo estremecer ya que era una buena oportunidad para cumplir con mi sueño…además tiene un buen físico y es muy agradable como persona.

Era fácil para mí encontrar el lugar y momento para eso, dudé mucho ya que era un paso importante y difícil en mi vida, cuando me decidí y me dí cuenta que no habría vuelta atrás lo cité en el estudio con la excusa de ver un trabajo.

Esa tarde estuve muy nervioso esperando el momento que llegara y me hice mil planes de cómo trataría de hacerle saber que tenía ganas de estar con él, también dudaba hasta donde llegaría con este tema, si solo se la chuparía, si me dejaría hacer la cola, todas dudas, sobre todo el tema de la cola tenía mucho miedo de sentir dolor, entonces me dije también depende del tamaño, si es muy grande veo y si es chica por ahí me animo a que me la meta.

Llegó a horario, lo hice pasar, se sentó enfrente mío, seguramente habrá notado mi nerviosismo, empecé hablándole de la obra que tenía que hacer y mi cabeza daba vueltas por otro lado, no coordinaba, hasta que no aguanté más y directamente le cambié de tema comentándole lo oído en el asado….a lo que sonrió y me dijo que era cierto que nunca había tenido sexo con mujeres y que solo le gustaban los hombres, pero que nunca se había dejado coger, solo penetraba y se dejaba chupar la pija, ¡ justo lo que quería ¡ 

Entonces le conté sobre lo que sentía y lo mirón que era en los baños públicos, se sonrió y me dijo que le gustaría complacerme y que sería el décimo hombre que haría mujer…sentí escalofríos, no sabía que hacer, le pedí por favor la máxima discreción ya que soy un profesional conocido en la ciudad, me tranquilizó y se acercó a mí, me tomó la mano y la colocó sobre su pantalón para que sintiera la pija. Estaba en mi gloria, no perdí mucho tiempo y le desprendí el cinturón, saqué su pija, la pelé despacito mirándola como se desplazaba la piel hacia atrás y dejaba ver la cabeza brillosa, le dí una primera lamida despacio, era mi primera vez y estaba disfrutando, lo miré a los ojos y vi su sonrisa que irradiaba el placer de “hacer mujer a un hombre “como me había dicho antes…era su mayor felicidad también.

Chupé un buen rato de todas las maneras posibles, chupé sus huevos una y otra vez y me saqué las ganas de hacerlo, a medida que me calentaba pensaba que quería más a pesar de que el tamaño de su pija era importante….estaba bien dura, brillante por mis lamidas y a punto. 

Entonces como si se hubiera dado cuenta se acercó y al oído me dijo “quiero hacerte la cola “….escalofríos, temor, gusto, no sé que fue lo que sentí, pero no me opuse.
Lo dejé hacer, me sacó la ropa y quedé desnudo por completo, terminó de desvestirse totalmente, y pude apreciar su lindo físico bien musculado, se acercó me dio vuelta y me apoyó sobre el esc
ritorio, todo muy suavemente, arrimó la cabeza de su pija a mi cola y apoyando su cuerpo sobre el mío me dijo que me relajara, que estuviera tranquilo que sabía lo que hacía…


Empezó con suavidad, primero la puntita, a medida que mi cola se relajaba dejaba meter su pija cabezona y gruesa, sentí un poco de dolor pero el placer era tanto que lo justificaba, una vez que buena parte estuvo adentro se quedó quieto unos segundos, mientras me besaba el cuello y la espalda y cuando mi cola se acostumbró empezó un suave metisaca que me llevó a la gloria, mientras me sacudía y me rompía la cola pude acabar tirando leche por todos lados, como nunca lo había hecho antes, hasta que el me llenó la cola de leche mientras temblaba de gozo….después se acostó con todo su cuerpo sobre el mío dejándome inmóvil y sacó su pija todavía chorreante….lo ayudé a limpiarse con una servilleta de papel, le di un besito en la punta y nos vestimos…


Luego de este primer encuentro me siguió cogiendo en el estudio, alguna vez me cogió en un albergue transitorio y el mayor atrevimiento fue un día que vino a casa a hacer arreglos en el baño de mi suite, mi esposa salió a hacer unas compras y aprovechamos el momento, teníamos la casa a disposición pero pidió cogerme en la cama matrimonial.

Ahí fue cómo nos encontró Mercedes: desnudos, yo boca abajo con las piernas abiertas, con almohadones bajo mi panza para levantarme bien la cola, el arrodillado atrás mío empomándome, gozando, con la sábana sucia por mi rápida acabada. 

Se quedó mirándonos sin decir ni hacer nada, escuchó y vio cuando me acabó dentro de mi cola y cuando sacó su pija vio salir la leche de mi cola… Cuando me di vuelta la vi parada en la puerta del dormitorio, me miró, dio media vuelta y se fue, quedé muy porque no me esperaba que volviera, no supe que hacer, cuando la volví a ver me dio una cachetada, y me dijo que quería el divorcio.

Destruí mi matrimonio por el gusto a los hombres, ¿pero quien me quita lo gozado? 



Soy Ingeniero, me llamo Carlos Horacio, vivo en Argentina.

Siempre me gustaron las mujeres, pero miraba con cariño a los hombres, sobre todo en los baños públicos trataba de mirarles la pija y me gustaba ver cuando la pelaban, ya que soy circuncidado y siempre la tengo pelada. Me entraban ganas de chupárselas, de pelarla y ver como sale la cabeza brillosa…

Estuve casado hasta que mi mujer me descubrió encamado con un tipo y me pidió el divorcio. Las cosas sucedieron más o menos así:

Como comentaba antes me gustan las mujeres pero también los hombres, de esto me dí cuenta hace mucho tiempo cuando en los baños públicos miraba de reojo las pijas de los que meaban al lado mío, pero no me animaba a más… hace un tiempo estaba compartiendo un asado con un grupo de obreros, entre ellos hacían bromas y sobre todo le apuntaban a uno de ellos porque solo le gustaba cogerse hombres y no mujeres, eso me hizo estremecer ya que era una buena oportunidad para cumplir con mi sueño…además tiene un buen físico y es muy agradable como persona.

Era fácil para mí encontrar el lugar y momento para eso, dudé mucho ya que era un paso importante y difícil en mi vida, cuando me decidí y me dí cuenta que no habría vuelta atrás lo cité en el estudio con la excusa de ver un trabajo.

Esa tarde estuve muy nervioso esperando el momento que llegara y me hice mil planes de cómo trataría de hacerle saber que tenía ganas de estar con él, también dudaba hasta donde llegaría con este tema, si solo se la chuparía, si me dejaría hacer la cola, todas dudas, sobre todo el tema de la cola tenía mucho miedo de sentir dolor, entonces me dije también depende del tamaño, si es muy grande veo y si es chica por ahí me animo a que me la meta.

Llegó a horario, lo hice pasar, se sentó enfrente mío, seguramente habrá notado mi nerviosismo, empecé hablándole de la obra que tenía que hacer y mi cabeza daba vueltas por otro lado, no coordinaba, hasta que no aguanté más y directamente le cambié de tema comentándole lo oído en el asado….a lo que sonrió y me dijo que era cierto que nunca había tenido sexo con mujeres y que solo le gustaban los hombres, pero que nunca se había dejado coger, solo penetraba y se dejaba chupar la pija, ¡ justo lo que quería ¡ 

Entonces le conté sobre lo que sentía y lo mirón que era en los baños públicos, se sonrió y me dijo que le gustaría complacerme y que sería el décimo hombre que haría mujer…sentí escalofríos, no sabía que hacer, le pedí por favor la máxima discreción ya que soy un profesional conocido en la ciudad, me tranquilizó y se acercó a mí, me tomó la mano y la colocó sobre su pantalón para que sintiera la pija. Estaba en mi gloria, no perdí mucho tiempo y le desprendí el cinturón, saqué su pija, la pelé despacito mirándola como se desplazaba la piel hacia atrás y dejaba ver la cabeza brillosa, le dí una primera lamida despacio, era mi primera vez y estaba disfrutando, lo miré a los ojos y vi su sonrisa que irradiaba el placer de “hacer mujer a un hombre “como me había dicho antes…era su mayor felicidad también.

Chupé un buen rato de todas las maneras posibles, chupé sus huevos una y otra vez y me saqué las ganas de hacerlo, a medida que me calentaba pensaba que quería más a pesar de que el tamaño de su pija era importante….estaba bien dura, brillante por mis lamidas y a punto. 

Entonces como si se hubiera dado cuenta se acercó y al oído me dijo “quiero hacerte la cola “….escalofríos, temor, gusto, no sé que fue lo que sentí, pero no me opuse.
Lo dejé hacer, me sacó la ropa y quedé desnudo por completo, terminó de desvestirse totalmente, y pude apreciar su lindo físico bien musculado, se acercó me dio vuelta y me apoyó sobre el esc
ritorio, todo muy suavemente, arrimó la cabeza de su pija a mi cola y apoyando su cuerpo sobre el mío me dijo que me relajara, que estuviera tranquilo que sabía lo que hacía…


Empezó con suavidad, primero la puntita, a medida que mi cola se relajaba dejaba meter su pija cabezona y gruesa, sentí un poco de dolor pero el placer era tanto que lo justificaba, una vez que buena parte estuvo adentro se quedó quieto unos segundos, mientras me besaba el cuello y la espalda y cuando mi cola se acostumbró empezó un suave metisaca que me llevó a la gloria, mientras me sacudía y me rompía la cola pude acabar tirando leche por todos lados, como nunca lo había hecho antes, hasta que el me llenó la cola de leche mientras temblaba de gozo….después se acostó con todo su cuerpo sobre el mío dejándome inmóvil y sacó su pija todavía chorreante….lo ayudé a limpiarse con una servilleta de papel, le di un besito en la punta y nos vestimos…


Luego de este primer encuentro me siguió cogiendo en el estudio, alguna vez me cogió en un albergue transitorio y el mayor atrevimiento fue un día que vino a casa a hacer arreglos en el baño de mi suite, mi esposa salió a hacer unas compras y aprovechamos el momento, teníamos la casa a disposición pero pidió cogerme en la cama matrimonial.

Ahí fue cómo nos encontró Mercedes: desnudos, yo boca abajo con las piernas abiertas, con almohadones bajo mi panza para levantarme bien la cola, el arrodillado atrás mío empomándome, gozando, con la sábana sucia por mi rápida acabada. 

Se quedó mirándonos sin decir ni hacer nada, escuchó y vio cuando me acabó dentro de mi cola y cuando sacó su pija vio salir la leche de mi cola… Cuando me di vuelta la vi parada en la puerta del dormitorio, me miró, dio media vuelta y se fue, quedé muy porque no me esperaba que volviera, no supe que hacer, cuando la volví a ver me dio una cachetada, y me dijo que quería el divorcio.

Destruí mi matrimonio por el gusto a los hombres, ¿pero quien me quita lo gozado?