fLa Historia: Como muchas veces lo he expresado a ustedes, mis queridos lectores, la paciencia es una virtud que hay que fomentar día con día… la paciencia todo lo alcanza, decía Santa Teresa y es una frase más que cierta… aplicada al tema del ligue, una recomendación que siempre hago a quien pide consejo es precisamente ser paciente… nunca hay que apresurar las cosas… todo lleva su espacio de tiempo… a veces breve y en ocasiones un largo espacio… en esta ocasión voy a contarles lo que me sucedió hace apenas un par de días con un chavo (chico) al que le tuve mucha paciencia… fui paciente y obtuve un extraordinario premio…
Conocí a Joaquín (“Juacho” para los cuates (amigos)) hace un poco más de un año… trabajaba como mesero en un restaurante de comida japonesa al que asiduamente acudo… poco a poco me fue recordando como cliente y me trataba muy bien… así se debe de tratar a todos lo clientes recurrentes y máxime si al lugar acudía más de una vez por semana… mis acompañantes eran de lo más variado… algunos clientes de negocios… Carla, mi chava (chica)… algunos amigos y hasta mis padres… nos saludábamos con una mirada y sonrisa de acompañamiento… un chavo que desde la primera vez llamó la atención… muy moreno, alto (más de 1.85) y delgado… lampiño, sin barba ni bigote… ojos verdes y muy expresivos… usa el pelo peinado a la moda peinado con mucho gel hacia atrás… brazos largos y manos huesudas… cuerpo firme y marcadito… arete en el lóbulo izquierdo que le daba un toque más que sexy… no más que 18 o 19 años de edad… un caminar padrote y algo soberbio… un muchacho que seguramente tenía mucho éxito con las chavas… pasados unos tres meses de conocerlo, decidí a atacar… llegué a cenar con un grupo de amigos y amigas al mencionado restaurante y cené con toda la calma del mundo… dejé que algunos de mis amigos terminaran y se despidieran… fui al baño a hacer un poco de tiempo y cuando terminé, me acerqué al muchacho y sin ningún recelo le pregunté a que hora salía de trabajar…
Juacho me miró y contestó que a las once cerraba el restaurante pero él se quedaba a terminar con algunas labores de limpieza… generalmente salía a las doce de la noche, salvo los fines de semana que se quedaba hasta las dos de la mañana… no me preguntó nada… lo tomé ligeramente del brazo y le dije que me gustaría platicar un momento con él y que si no tenía inconveniente, dejaría a mi amiga en su casa y regresaba por él… a las doce te espero afuera, le dije… Juacho me miró haciendo un gesto de incredulidad y resignación, aceptando con un ceño de duda en su cara… regresé a Carla a su casa y cerca de las 11:45 me despedí de ella para regresar al restaurante y poder ver a Juacho… cuando llegué al restaurante, Juacho me vió desde la puerta y salió a verme… lo invité a subir al coche y le dí un aventón al metro más cercano… en el camino me descaré con él… le dije que me parecía un chavo guapísimo, que me gustaba mucho y que me encantaría darle la mejor mamada de su vida…

Juacho me miró firmemente y sonrió… por unos segundos dejó fija su mirada en mi cara… soltó una risita nerviosa… después de casi treinta segundos comenzó a hablar… me confirmó que no era la primera vez que alguien le hacía una propuesta como la mía, aclarando que él era machín… solo le gustaban las chavas… tenía chava e inclusive me enseño una foto de la susodicha que guardaba celosamente en la cartera… una chava joven, güerita (rubia) y de bastante buena figura… por supuesto que tenía experiencia en temas sexuales… lo hacía con su chava cada vez que podía… por lo menos una vez a la semana… a veces dos o tres… nunca lo había hecho por el culo… le parecía algo “asqueroso”… cosas de “putos”… se cuidaba mucho… siempre usaba condón y había cumplido todas sus fantasías sexuales e inclusive me platicó que en alguna ocasión lo había hecho con dos chavas al mismo tiempo… era bien caliente pero aclarando que solamente con las chavas… nunca le había llamado la atención hacerlo con un chavo e inclusive me platicó como algunos chavos hasta dinero le habían ofrecido…
Su conversación fue muy agradable, no brusca ni agresiva pero siempre dejando en claro su situación… desde luego que rechazó mi propuesta… “te agradezco que te hayas fijado en mí y que te hayas atrevido a decírmelo pero por ahora no me late… muchas gracias”... amablemente me dijo lo anterior… yo me quedé mudo por unos instantes… en muchas ocasiones me había sucedido algo similar nada más que en esta ocasión no me lo esperaba… era un chavo tan moderno y guapo que seguramente aceptará con una lanita de por medio, pensé ingenuamente… el resultado fue todo lo contrario… un chavo muy guapo y lo suficientemente inteligente para no dejarse llevar por presiones externas… sabía perfectamente lo que él quería y no se desviaba de su camino… lo único que pude hacer fue intercambiar nuestros teléfonos celulares por si es que en algún momento cambiaba de opinión… poco antes de salir de mi camioneta para caminar rumbo a la estación del metro, se tomó la verga entre las manos y me dijo “gracias por el aventón… hasta se me paró la verga de la plática tan chida que tuvimos… voy a caerle a mi vieja para hecharme un palito a tu salud”, añadió en tono simpático…
Por mi parte regresé a mi casa un poco aturdido de lo que acabada de suceder… bueno, al mal tiempo darle buena cara… total, no había sucedido nada de que arrepentirme… había sido sincero… había manifestado lo que yo pensaba… por supuesto que no cambié mis hábitos alimenticios… seguí frecuentando aquel restaurante japonés y Juacho me atendía con frecuencia… sentí que no había sucedido nada entre los dos… lo había tomado muy a la ligera… me seguía saludando tan amable como siempre… no noté cambio alguno… hubo una semana en donde acudí al restaurante y no lo encontré… le llamé por teléfono y amablemente me contestó la llamada diciéndome que estaba un poco enfermo de gripe y que esa era la razón por la cual no había acudido a su trabajo… agradeció la llamada y me puse a sus ordenes por si es que algo se le ofrecía… oí una tímida risa al otro lado del celular.
Cuatro meses pasaron de aquella ocasión que antes narré en donde le hice ver a Juacho mis sanas intenciones… seguía frecuentando el restaurante y un viernes al mediodía, Juacho me trajo la cuenta justo en el momento en que Carla se levantó al baño, el muchacho se acercó a mí y me preguntó si podía platicar un momento conmigo… yo sonreí y le hice saber que estaba a su disposición… “me hablas la celular como a las 6 de la tarde”, me pidió… “tengo algo que platicarte y pedirte consejo”… yo sonreí nuevamente y le dije que yo le hablaba al rato…

La llamada fue muy cachonda… Juacho me platicó que había conocido a una amiga de una prima… la chava le latía mucho… era mucho más grande que él… 28 años… estaba bien rica, según su dicho… ya se la había tirado la semana pasada y la chava le había pedido que se la “diera” por el culito… a Juacho le había llamado la atención dicha propuesta… había cambiado un poco de opinión en relación con lo que a mí me había manifestado meses antes… se le antojaba tirarse a una chava por el “chiquilín”, como él lo llamó… me pidió que le diera algunos tips para hacerlo por ahí… él no tenía mucha idea de cómo hacerlo… me solté hablándole de lo pausado que tenía que hacerlo… el uso de lubricante y de condón no era nada más sugerido sino en este caso era absolutamente necesario… le explique como debía de prepararla para que a la chava no le doliera… había que meterla despacito… debía de controlarse mucho… no dejarse ganar por la calentura… debía de haber mucha comunicación con la chava, etc… después de una media hora de plática nos despedimos… “suerte matador”, fue mi frase final.
No puedo negar que me quedé con las ganas de saber como le había ido a Juacho con su conquista… pensé en hablarle pero también entendí que era algo tan íntimo que tal vez no quería platicarlo… pasó el fín de semana… luego toda la semana y un par de semanas después, me encontré a Juacho en el restaurante… no le hice ningún comentario, solamente nos sonreímos al vernos… aquella pícara sonrisa me dejaba más que satisfecho… seguramente
había logrado el objetivo… aquel día por la tarde recibí su llamada… me platicó que había puesto en práctica todo lo que yo le recomendé… para la chava era también su primera vez por el “chiquilín”… la había lubricado a la perfección e inclusive le había metido un par de dedos… le había acomodado la puntita y cuando entró apenas la cabeza de su verga, la chava había comenzado a gritar de dolor… le dolía el culo… le pedía que se la sacara…
Juacho trató de esperar un momento pero la chava se movió de tal manera que sacó aquel intruso de su tubo rectal… ya no quiso intentar de nuevo… dijo que le dolía y que no quería volver a intentarlo… la chava lloraba amargamente… se tocaba el culo y decía que le dolía mucho… no obstante lo anterior, a Juacho le había gustado… había sentido lo apretadito y caliente que es un culito… apretaba la punta de su verga como nunca antes lo había sentido… en pocas palabras se había quedado con las ganas de intentar de nuevo… yo lo felicité… es importante esperar el momento justo, le dije… seguramente pronto te llegarán muchas más oportunidades… trata de ser siempre muy paciente y hacerlo con mucho cuidado… guarda bien tu lubricante ya que será tu mejor aliado, añadí…
Pasaron las semanas e inclusive un par de meses… seguía viendo a Juacho en el restaurante… nos saludábamos con una sonrisa… con las manos le preguntaba si había habido alguna novedad y el con una sonrisa en la cara me contestaba que no… todo igual…
Fue hasta el lunes de la semana pasada… el pasado lunes 7 de enero cuando fui a comer al multicitado restaurante… había pasado toda la temporada navideña y de fín de año sin que acudiera al sitio… Juacho me recibió y me dijo ¿qué onda güey… como te la pasaste?... sonreí y le dije que muy bien… con la familia… con mis padres… todo en orden… ¿y tú?, le pregunté… también con la familia y con mi chava… ¿alguna novedad?, le pregunté en tono irónico… él me miró y me dijo que nada fuera de lo normal… “bueno a seguir esperando la oportunidad”, le dije… aquel día comí de maravilla en compañía de un par de clientes… cuando salí del restaurante, Juacho se me acercó y me pidió que le llamara cuando tuviera tiempo… quería platicar conmigo otras cosas…
Aquel día le llamé por la noche y nos pusimos a platicar… me dijo Juacho que quería platicar personalmente conmigo… me dijo que aquel Lunes saldría temprano de trabajar… ¿nos podemos ver a las 9?, me preguntó… si, le contesté… paso por ti a la hora indicada…
En aquella ocasión, fue Juacho quien me sorprendió… me preguntó algunas dudas que tenía en relación con el sexo anal… traté de contestarlas lo mejor que pude… luego Juacho dijo una frase que me hizo enfrenar el coche rápidamente… “me gustaría que me enseñaras a coger por el culo”, dijo en tono nervioso y con la cabeza baja… se hizo silencio en el coche… me orillé y le pedí que repitiera lo que antes mis oídos habían escuchado… tímidamente Juacho lo repitió… me miró y sonrió… entonces tomó valor y sin despojarse de su carácter de macho y cabroncito mexicano me dijo que quería experimentar con alguien de confianza una buena cogida por el “chiquilín”… ¿qué pasó?, le pregunté, recordando aquella primera plática que habíamos tenido hace más de un año… simplemente tenía curiosidad de saber lo que se siente… ya había tenido una probadita con aquella chava pero quería hacerlo completo… bien… yo acepté de inmediato… aquel ofrecimiento ameritaba algo especial… aquella semana estaba llena de trabajo… apenas comenzaba el año… le pedí que esperara al fín de semana… valía la pena que esperara… había que preparar algo especial… lo llevaría a un hotel de categoría para hacerlo sin prisas ni problemas…
Aquella semana el trabajo no fue obstáculo para que planeara un viernes espectacular con Juacho… hice una reservación en el Hotel Four Seasons, un hotel de categoría especial y que se localiza en la Avenida más bella de la extensa Ciudad de México, el Paseo de la Reforma… como se trataba de un hotel de lujo tenía que tener cuidado en no hacer la situación muy obvia… aquel viernes pasé por Juacho a las 5 de la tarde… yo vestía de traje y corbata… me veía muy snob (por no decir mam
oncito)… Juacho por su parte vestía unos pantalones negros y camisa blanca… yo traía mi maleta con un cambio completo de ropa, unos pants, mi pijama y mis utensilios personales… por su parte Juacho cargaba en la espalda una pequeña maletita back-pack… al acercarnos al hotel, le pedí a Juacho que bajara del coche y me esperara en un Samborns localizado en la misma cuadra… yo llegué al hotel a hacer el check in… no hubo inconveniente alguno… seguramente pensaron que se trataba de alguien del interior de la república que venía a pasar el fín de semana en la Ciudad… me asignaron un cuarto con dos camas matrimoniales…
Subí al cuarto, desempaqué y salí a la calle en busca de Juacho… entramos los dos al hotel y caminamos hacia el restaurante… nos sentamos en el patio y jardín interior a tomar un café y a platicar un poco… el lugar era espectacular… lleno de plantas, una ligera música instrumental, los meseros muy corteses… habiendo oscurecido, ya cerca de las 7 de la noche subimos al cuarto… al cerrar la puerta se hizo un silencio especial… ya no había regreso… Juacho me miró y sonrió… me dijo que se sentía nervioso… ni en su primera vez había sentido lo que en ese momento sentía… mariposas en el estómago… no te preocupes, le dije… ¿por qué no te das un baño y te relajas un rato?... el baño de mármol era de un lujo envidiable… todo lo necesario para que el baño fuera inolvidable… shampoo, crema, esponja, burbujas de baño, jabones con varias fragancias y hasta aceites corporales… Juacho sacó unos pants de su back-pack, así como una camiseta y unos tenis… era todo lo que llevaba… lo acomodamos en un cajón… Juacho nunca había estado en un hotel de esa categoría (es mas, yo tampoco)… un cuarto lleno de tecnología… televisión de plasma, conexión para mi Ipod, internet wireless, etc… algo digno de disfrutar…
Bueno, había que disfrutarlo ese fín de semana… Juacho se metió al baño y oí como la regadera se prendió… yo salí del cuarto a buscar unos hielos… al regresar a mi habitación me encontré con mis vecinos de cuarto… una pareja de viejitos ingleses… los dos me saludaron amablemente… platicamos por espacio de unos segundos… entré al cuarto… me cambié de ropa… me puse mis pants, puse un poco de música de mi Ipod y me tiré en una de las camas para ojear una revista que por el solo nombre me pareció infamante “billionaire”… oí como la regadera se apagó y segundos más tarde salió Juacho del baño… su pelo mojado, su moreno torso daba envidia… una toalla anudada a la cintura… notaba al muchacho más relajado… me acerqué al él y lo abracé… le besé el cuello… le dije al oído “esperé este momento más de un año”… Juacho sonrió… “quiero que lo disfrutes como si te tiraras a la mejor chava de tu vida… aquí todo se vale, solamente hay que platicarlo”, añadí… volví a besarlo en el cuello… lo abracé nuevamente y bajé mis manos para tocar sus nalgas… que duras las tenía… sentí como Juacho solamente suspiró… me arrodillé ante él y le quité la toalla… miré aquella verga colgante entre sus piernas con su cabeza completamente cubierta por un largo cuerito de carne…

Era una verga suave, larga y gruesa… estaba dormida… mucho más morena que el resto de su cuerpo… le dije “que rica verga tienes”… Juacho sonrió… tomé su verga entre mis manos y comencé a acariciarla lentamente… noté como aquella verga respondió rápidamente y comenzó a ponerse dura… se asomó su cabeza lubricada, rojiza e inflamada… aquella verga se veía divina entre un bosque extenso de pelos públicos que seguramente nunca había recortado… muslos peludos y firmes… una línea de pelos que nacía del pubis y se dirigía al ombligo… huevos colgantes y también muy peludos… un olor a jabón de categoría… froté mi nariz contra la punta de su verga… lo voltié a ver… sonreía… ¿qué narizones estamos?, le dije en tono jocoso… soltó una pequeña risita… me acerque a él poniendo su verga enfrente de mis ojos… hice bizco… no pude más y acerqué mi lengua a su cabeza, lamiéndola y haciendo círculos con ella… Juacho suspiró… limpié las gotitas de semen que tenía en la punta… su sabor era delicioso… mi lengua lamió toda su verga de arriba abajo… paré un momento solo para decirle cosas como "que rica verga tienes cabrón”…
Juacho me tomó de la cabeza y con una de sus manos quería guiar la mamada… pero por ahora era yo quien quería disfrutar el lamer aquella rica verga sin prisas… besar todo su tronco lleno de venas… jugar con el glande y meter la lengua entre este y el “prepucio” o cuerito que lo cubre… Juacho suspiraba y soplaba discretamente… levanté su verga y me dirigí a sus huevos… comencé a lamerlos, metiédomelos en la boca y succionando su bolsita… mi lengua jugaba con los pelos que circundaban sus grandes huevos… Juacho suspiró más fuertemente… regresé a su verga y ahora sí me la metí lentamente hasta que la punta tocara mis anginas… todo lo que pude… era una verga de un tamaño y grosor normal, tirando a un poco grande pero nada fuera de este mundo… una verga rica, proporcionada, pareja, venuda y de un sabor exquisito… saqué aquella verga de mi boca, completamente ensalivada… la limpié con mi sabia lengua y labios… ahí estaba yo, hincado a los pies de mi fantasía… aquel rico muchacho… yo lo veía hacia arriba… él me miraba hacia abajo… sonreía… estaba disfrutando aquella pausaba mamada… su pecho, su abdomen plano, sus hombros y brazos firmes… ¡que rico muchacho!...
Me levanté y le pedí que se recostara un rato, mientras yo me desvestía y me preparaba para una rica cogida… enfrente de él me desvestí por completo… ahora éramos dos hombres desnudos en el cuarto… fui al baño por mi maleta de objetos personales y saqué de ella un tubo de lubricante y condones… se los dí a Juacho para que escogiera el que más le acomodara… yo me senté en el sillón de enfrente a él y subí un poco mis piernas… comencé a ponerme lubricante en la entrada del culo… Juacho observaba todo… ¿quieres hacerlo tú?, le ofrecí… Juacho sonrió al verme… se levantó de la cama y se paró justo frente a mí… le pedí que se pusiera un poco de lubricante en la punta de sus dedos y acercó éstos a la entrada del culo… le pedí que me metiera uno de ellos… muy despacio… sentí como su dedo índice tocó mis pliegues y presionó para entrar dentro de mi ser… mi culo lo aprisionó… ¿qué sientes?, le pregunté… Juacho me dijo que sentía muy caliente y apretadito… metió todo su dedo y lentamente lo sacó… se puso más lubricante y ahora el mismo dedo entró sin mayor complicación… lo movía en círculos… lo metía y sacaba lentamente… ¿me sientes lubricado?, pregunté… si, exclamó el muchacho… le pedí que pusiera un poco de lubricante en la entrada del culo… lo acomodó con sus dedos… bajé mis piernas y ahora fui yo quien le puso un condón a Juacho… le puse lubricante en la punta del condón…
Aquella verga estaba bien parada… chequé que el condón hubiera quedado bien puesto, con el receptáculo libre… le pedí que se acostara en la cama y yo me senté en su abdomen, viéndolo de frente y luego me puse en cuclillas para que el propio Juacho pudiera acomodar su verga entre mis nalgas… Yo era el chofer guía y cuando sentí que la punta de su verga tocaba mi ano se lo comuniqué… Juacho solo dijo: “ya está… siéntate”… me senté lentamente y sentí enseguida como la verga de Juacho no lograba su cometido… otra vez me puse en cuclillas y el muchacho volvió a colocar la punta de su verga justo en la entrada de mi culito… la mantuvo apretada contra mi culo al momento en que yo me senté… mi culo se abrió y yo dí un grito de dolor… mi culo pulsó… yo lo abracé… le dije al oído “ya entró la punta”… el suspiró afirmativamente… le pedí que no se moviera… que me dejara ser yo quien me clavara aquella verga…
Lentamente comencé a moverme… me fui tragando centímetro a centímetro aquel pedazo de carne… el culo aún me dolía y pulsaba… “ya entró toda”, le dije… Juacho asintió de nueva cuenta… ahora fui yo quien se levantó un poco y me acomodé para sentarme en aquel mástil de carne… mi culo se estaba acostumbrando a su verga… ¿qué sientes?, le pregunté… Juacho me dijo que sentía apretadísimo… nunca había tenido una panocha tan apretada como mi culo… siento que me quema… siento que pulsa… se siente de poca madre… fue sincero y me dijo “no creo que dure mucho”… fui yo quien se comenzó a mover… abrí mis piernas e hice mi cuerpo para atrás para dejar que Juacho viera la abertura de mi agujero, siendo taladrada por su gruesa y morena verga… comencé a moverme en círculos… Juacho solamente sopló… abrió los ojos y vió como mi culo se comía su rica verga… seguí moviéndome en círculos y comencé a subir y bajar lentamente al momento en que apretaba mi culo contra aquel pedazo de carne que tenía dentro… un gemido salió de la boca de Juacho… me volví loco… sentía la punta de su verga taladrar todos mis intestinos… arriba y abajo… estaba montando a mi caballo preferido…
Juacho comenzó a moverse también… movía su pelvis tratando de meter y sacar su verga de mi apretado culo… gemía más fuertemente… ahhhh…ooooooh… eran los sonidos que provenían de su boca… me moví más fuertemente y noté como el muchacho gemía con mayor volumen… “te voy a sacar toda la leche”, le dije… ahhhh…..ohhhhhhh… hacía círculos con su verga dentro… apreté lo más que pude mis músculos anales y me moví de arriba a abajo… Juacho cerró los ojos y comenzó a jadear… arrecié mis movimientos… Juacho solamente abrió la boca para decirme yaaaaa…..yaaaaaaa…. ooooooh…… ahhhhhhh…mi culo apretaba su verga y le estaba exprimiendo hasta la última gota de leche… sentí como su verga palpitaba dentro de mi ser… cada uno de sus empujones…se había vaciado en mi culo… no paraba de jadear…. su ritmo cardiaco estaba muy acelerado… soplaba por la boca… yo seguía sentado en su verga y poco a poco aminoré mis movimientos… me la clavé hasta lo más profundo de mi ser… apreté el culo de nuevo y sin dejar de apretarlo, saqué su verga lentamente… le exprimí todo el tronco…
Al salir su verga de mi ser, Juacho cerró los ojos y soltó un soplido de alivio… mi culo comenzó a pulsar… lo abracé y le dije al oído “me dejaste el culo bien lisito… lisito…”… Juacho abrió los ojos y me miró sonriendo… ¿a poco no te gustó?, pregunté ingenuamente conociendo de antemano la respuesta… Juacho sopló y dijo “no mames… estuvo de poca madre”… me levanté de su abdomen y tomé su verga entre mis manos… aquella verga que comenzaba a perder erección… le quité el condón… con mi lengua recorrí su glande… lo limpié… con mis labios succioné aquella cabeza y con la punta de la lengua le saqué la última gota de rica leche… le dí un beso de despedida mientras su cabeza se cubría de nuevo por el prepucio… entre sus piernas quedó una verga brillosa, recién deslechada…
Miré el reloj… las 8:30 de la noche… pedí al cuarto una cena ligera… me metí al baño y tomé un regaderazo… me enjaboné el culo que aún pulsaba… me relajé bajo el chorro del agua tibia… unos diez minutos después, Juacho entró al baño para orinar… oí como el intenso chorro de líquido amarillo caía en el WC… lo invité a entrar a la regadera… así lo hizo… el muchacho entró y lo enjaboné de arriba a abajo… comentamos lo sucedido… le había gustado mucho el “chiquilín”… nunca antes había sentido lo que sintió hace apenas unos minutos… los dos nos secamos y salimos del cuarto de baño… seguimos platicando, ahora en mayor confianza, dado lo que entre nosotros había sucedido… llegó la cena y ambos cenamos sin prisa… abrí una botella de vino blanco que había dejado enfriando para aquella ocasión especial… ya cerca de las diez de la noche le propuse al muchacho un segundo palito…
Juacho me miró y asintió con un gesto de satisfacción… me preguntó que si era cierto lo que en un principio le había dicho en el sentido de que esa noche todo se valía… yo asentí… ¿qué quieres hacer?, pregunté en tono dudoso… me gustaría venirme en tus nalgas… yo sonreí ante la petición… Juacho agregó que siempre se le había antojado hacer eso… llenarle a alguien las nalgas de mecos… yo le dije que por mi parte no había problema… debía ser muy rápido… más rápido que un prestidigitador… estarme cogiendo, sacar la verga, quitarse el condón y vaciarse encima de mis nalgas… Juacho sonrió… claro está que yo aceptaba si él también accedía a cumplir una fantasía que tenía… Juacho me preguntó sobre lo que yo pretendía y le dije sin reparo alguno que me gustaría mamarle el culo…
Juacho se hecho para atrás sorprendido… sonrió… sopló… era evidente que nunca se lo habían propuesto… lo convencí diciéndole que me dejara comenzar… si no le gustaba entonces me lo dijera y paraba de inmediato… no era el hecho de mamarle el culo lo que a él le preocupaba sino el que estando en una posición así, yo me aprovechara y le metiera algún dedo o algo por el estilo… entendí perfectamente lo que pasaba por su mente… los machos, machos son… los dos estuvimos de acuerdo con cumplir con nuestras fantasías… nos despojamos de nuestros pants y Juacho se recostó en la cama… me acerqué a él y desperté al animal que tenía entre las piernas… un par de besitos bastaron para que levantara el animo… se la mame con toda la calma del mundo… aquella verga alcanzó su máximo rigor… la lamí en todo su contorno haciendo que Juacho soltara un par de soplidos… le pedí que se acomodara de ladito para poder mamarle los huevos… levantó sus piernas y yo entre ellas comencé a mamar cada uno de sus peludos y colgantes huevos… lamí los muslos e inclusive bajé a chupar aquella frágil zona localizada por debajo de los huevos… Juacho gimió fuertemente y sopló…
Al tocar mi lengua aquella zona Juacho comenzó a moverse… no encontraba acomodo… no había control… lamí y besé toda aquella zona, la cual dejé completamente ensalivada… Juacho gemía… tenía los ojos cerrados y soplaba por la boca… regresé a sus huevos y a su verga… ¿te gustó?, pregunté… Juacho me miró tiernamente… Juacho se acostó justo en la orilla de la cama y yo me hinqué en el piso… sus piernas caían sobre mis hombros… comencé a mamar aquella rica verga que no perdía erección… babeaba semen… era un chavo que lubricaba mucho… luego bajé de nuevo a sus huevos y por el camino de pelitos rumbo a su negro esfínter… mi lengua tocó los pliegues de su ano… me regresé a la zona por debajo de sus huevos la que lamí fuertemente… Juacho comenzó a moverse nuevamente sin control… estaba yo entre sus piernas… bueno más bien entre sus nalgas… ¿te gusta?, pregunté de nuevo… Juacho abrió los ojos, sopló y me dijo "chúpamelo ya cabrón, que no puedo más"… le alcé las piernas como una mujer pariendo y mi lengua comenzó a jugar con los pliegues de su culo… un culo chiquito, peludo y muy sabroso…
Me dejé de sutilezas y comencé a mamarle el culo… mi lengua apretaba la entrada de su ano buscando penetrarlo… mis labios lo besaban… sus pelos anales quedaron mojados de mi saliva… el muchacho gemía y se movía como un loco… gritaba y soplaba fuertemente… se movía en la cama haciendo que la cabecera golpeteara con la pared… yo por mi parte me estaba comiendo un culo divino… mi lengua iba y venía… Juacho gemía más fuerte… de repente me pidió que parara… no quería venirse… dejé que el muchacho descansara un poco al tiempo sopló de alivio y bajó sus piernas dejándome ver aquella morena verga… un hilito de semen la separaba de su ombligo… no tuve más remedio que decirle de nueva cuenta “que rica verga tienes cabrón”… le pedí que me la metiera, así que Juacho tomó un condón y se lo puso… yo me puse lubricante en la entrada del culo y me subí a la cama poniéndome de perrito, moviendo mis nalgas invitándolo a montarme… dejé que Juacho escogiera si quería montarme o cogerme parado a la orilla de la cama… supervisé la “puesta” del condón… un poco de lubricante en la punta y listo… me acomodé nuevamente en la orilla de la cama… sentí como Juacho acomodó su verga entre mis nalgas… la frotó suavemente… con una de sus manos abrió mis nalgas y apuntó su verga a la entrada de mi culo… “ponte flojito”, me dijo… pujé un poco y enseguida noté como Juacho acompañó mi pujido con un empujón de su parte y la cabeza de su verga entró en mi ser…
Juacho gimió de placer… yo solté un pequeño grito de dolor… Juacho trató de meter otro pedazo de su verga pero le pedí que esperar un poco…mi culo se estaba acostumbrando a su verga nuevamente… ¿qué sientes?, le pregunté… Juacho me dijo que sentía de poca madre… pujé de nuevo y él apretó su verga haciendo que entrara en su totalidad… el cuerpo de su verga resbaló por las paredes de mi culito… sentía una verga dura y caliente dentro de mi ser… una verga que pulsaba… una verga que rompía todo lo que se encontrara en su camino… Juacho comenzó a moverse… el dolor inicial de su verga en mi culo comenzó a convertirse en placer… me volví loco… su verga se sentía hasta mis intestinos… “rómpeme el culo, le pedí”… Juacho me dio una pequeña nalgada y me dijo “te la voy a dar bien chingón”… yo comencé a gemir y soplar… el muchacho hizo lo propio y entre gemidos, gritos y demás ruidos guturales, acompañados por el intenso golpeteo de la cabecera de la cama contra la pared, Juacho comenzó a meterla y a sacarla rítmicamente… un escalofrío de placer empezó a recorrerme…. si, aunque me doliera me estaba dando un supremo gusto. "asiiiiii, dámela… más adentroooo… daaamela", empecé a rogarle, mientras mi culo se alzaba en busca de cada embestida de su morena verga…
El dolor había desaparecido y el placer se hacía más y más intenso… el placer era indescriptible… la piel caliente de su verga tocando con mis entrañas… su dura verga abriéndome el culo de par en par… mi culito era todo suyo… el cuarto se llenó de gritos, pujidos y gemidos, tanto míos como del muchacho… me volteé para verle la cara… tenía los ojos cerrados, se mordía los labios con los dientes y soplaba… era un animal furioso… la mandíbula apretada… abrió los ojos… ¿te gusta mi verga?… la respuesta era más que obvia…“dámela”, le pedí…. sus embestidas eran salvajes… su verga entraba y salía sin oposición alguna… yo abría mis piernas y le ayudaba con la pelvis para que me penetrara más adentro… oía sus huevos chocar, sentía el vello de sus muslos rozarme… me abrazó fuertemente…
Ya no pude más y empecé a gritar de gusto, a retorcerme… mi culo pulsaba… Juacho lo notó y aceleró aún más su embestidas, que se hicieron más brutales, de auténtico animal… arqueé mi espalda con lo que entró dentro de mí ser cada milímetro de su gruesa verga… comencé a venirme sin siquiera tocarme… mi culo pulsaba acompañando cada uno de mis lechazos… los primeros llegaron hasta la almohada… otros en el edredón… hasta la última gota de leche brotó de mis huevos… soplaba de gusto mientras mi ano sufría espasmos apretándose a la verga del muchacho que me decía "apriétalo… apriétalo… uhhhh… que rico se siente”… sus movimientos aminoraban en su fuerza… de repente sentí como Juacho sacó su verga de mi culo, el cual pulsó agradecido… oí como se quitó el condón y comenzó a chaquetearse la verga lentamente… su inflamada cabeza apuntaba a mis nalgas… no duró ni un minuto cuando un fuerte soplido anunció su venida… gimió fuertemente y comenzó a vaciar aquella leche que llevaba guardada justo entre mis nalgas… sentí los chorros del caliente líquido caer… la humedad en mis nalgas… Juacho soplaba fuertemente… se vació por completo… todavía apretó la cabeza de su verga contra mis nalgas para dejar ahí la última gota de mecos…
Sentí como aquel caliente líquido comenzaba a caer por la raja… mi culo sintió como resbalaba aquella leche… Juacho abrió mis nalgas y apreció el espectáculo… su dedo índice tocó mi culo y lo penetró… mi culo había quedado completamente mojado por el lubricante y su blanca leche que resbalaba… dijo una frase que todavía guardo en la mente… “que rico culito… no mames… de lo que me había perdido”… metió más fuerte su dedo en el culo y lo sacó rápidamente… mi culo pulsó… los mecos siguieron resbalando… Juacho resopló de gusto…aquella leche cayó al mullido edredón de plumas… me levanté y entré al baño… Juacho entró también… ambos nos dimos un rápido regaderazo y regresamos al cuarto a platicar un rato… nos dormimos enseguida…
Al día siguiente me levanté sigilosamente para no despertar a mi querido “Juacho”… me puse mis pants y bajé al gimnasio del hotel para hacer un poco de ejercicio, luego me bañé y bajé de nuevo a tomar el desayuno… cuando llegaba al restaurante para tomar mis primeros alimentos del día, me encontré con mis vecinos de cuarto, la pareja de viejitos ingleses… el señor me miró fijamente y sonrió pícaramente… se acercó a mí y casi al oído me dijo “su esposa seguramente se quedó rendida en la cama”… era evidente que el viejito inglés había oído todos los gritos, pujidos, gemidos que se habían producido la noche anterior, así como el intenso golpeteo de la cabecera de la cama contra nuestra pared que a la vez era su pared… sonrió nuevamente en señal de complicidad… tímidamente contesté su cumplido con una sonrisa… me dio un gusto enorme que “Juacho” no apareciera en aquel momento… seguramente al viejito le hubiera causado un paro cardiaco el conocer quien era efectivamente la cansada “esposa”…
Cualquier comentario relacionado con la presente historia o cualquiera de las historias en esta página publicadas, será siempre bienvenido a mi personal correo electrónico.
La Historia: Como muchas veces lo he expresado a ustedes, mis queridos lectores, la paciencia es una virtud que hay que fomentar día con día… la paciencia todo lo alcanza, decía Santa Teresa y es una frase más que cierta… aplicada al tema del ligue, una recomendación que siempre hago a quien pide consejo es precisamente ser paciente… nunca hay que apresurar las cosas… todo lleva su espacio de tiempo… a veces breve y en ocasiones un largo espacio… en esta ocasión voy a contarles lo que me sucedió hace apenas un par de días con un chavo (chico) al que le tuve mucha paciencia… fui paciente y obtuve un extraordinario premio…
Conocí a Joaquín (“Juacho” para los cuates (amigos)) hace un poco más de un año… trabajaba como mesero en un restaurante de comida japonesa al que asiduamente acudo… poco a poco me fue recordando como cliente y me trataba muy bien… así se debe de tratar a todos lo clientes recurrentes y máxime si al lugar acudía más de una vez por semana… mis acompañantes eran de lo más variado… algunos clientes de negocios… Carla, mi chava (chica)… algunos amigos y hasta mis padres… nos saludábamos con una mirada y sonrisa de acompañamiento… un chavo que desde la primera vez llamó la atención… muy moreno, alto (más de 1.85) y delgado… lampiño, sin barba ni bigote… ojos verdes y muy expresivos… usa el pelo peinado a la moda peinado con mucho gel hacia atrás… brazos largos y manos huesudas… cuerpo firme y marcadito… arete en el lóbulo izquierdo que le daba un toque más que sexy… no más que 18 o 19 años de edad… un caminar padrote y algo soberbio… un muchacho que seguramente tenía mucho éxito con las chavas… pasados unos tres meses de conocerlo, decidí a atacar… llegué a cenar con un grupo de amigos y amigas al mencionado restaurante y cené con toda la calma del mundo… dejé que algunos de mis amigos terminaran y se despidieran… fui al baño a hacer un poco de tiempo y cuando terminé, me acerqué al muchacho y sin ningún recelo le pregunté a que hora salía de trabajar…
Juacho me miró y contestó que a las once cerraba el restaurante pero él se quedaba a terminar con algunas labores de limpieza… generalmente salía a las doce de la noche, salvo los fines de semana que se quedaba hasta las dos de la mañana… no me preguntó nada… lo tomé ligeramente del brazo y le dije que me gustaría platicar un momento con él y que si no tenía inconveniente, dejaría a mi amiga en su casa y regresaba por él… a las doce te espero afuera, le dije… Juacho me miró haciendo un gesto de incredulidad y resignación, aceptando con un ceño de duda en su cara… regresé a Carla a su casa y cerca de las 11:45 me despedí de ella para regresar al restaurante y poder ver a Juacho… cuando llegué al restaurante, Juacho me vió desde la puerta y salió a verme… lo invité a subir al coche y le dí un aventón al metro más cercano… en el camino me descaré con él… le dije que me parecía un chavo guapísimo, que me gustaba mucho y que me encantaría darle la mejor mamada de su vida…

Juacho me miró firmemente y sonrió… por unos segundos dejó fija su mirada en mi cara… soltó una risita nerviosa… después de casi treinta segundos comenzó a hablar… me confirmó que no era la primera vez que alguien le hacía una propuesta como la mía, aclarando que él era machín… solo le gustaban las chavas… tenía chava e inclusive me enseño una foto de la susodicha que guardaba celosamente en la cartera… una chava joven, güerita (rubia) y de bastante buena figura… por supuesto que tenía experiencia en temas sexuales… lo hacía con su chava cada vez que podía… por lo menos una vez a la semana… a veces dos o tres… nunca lo había hecho por el culo… le parecía algo “asqueroso”… cosas de “putos”… se cuidaba mucho… siempre usaba condón y había cumplido todas sus fantasías sexuales e inclusive me platicó que en alguna ocasión lo había hecho con dos chavas al mismo tiempo… era bien caliente pero aclarando que solamente con las chavas… nunca le había llamado la atención hacerlo con un chavo e inclusive me platicó como algunos chavos hasta dinero le habían ofrecido…
Su conversación fue muy agradable, no brusca ni agresiva pero siempre dejando en claro su situación… desde luego que rechazó mi propuesta… “te agradezco que te hayas fijado en mí y que te hayas atrevido a decírmelo pero por ahora no me late… muchas gracias”... amablemente me dijo lo anterior… yo me quedé mudo por unos instantes… en muchas ocasiones me había sucedido algo similar nada más que en esta ocasión no me lo esperaba… era un chavo tan moderno y guapo que seguramente aceptará con una lanita de por medio, pensé ingenuamente… el resultado fue todo lo contrario… un chavo muy guapo y lo suficientemente inteligente para no dejarse llevar por presiones externas… sabía perfectamente lo que él quería y no se desviaba de su camino… lo único que pude hacer fue intercambiar nuestros teléfonos celulares por si es que en algún momento cambiaba de opinión… poco antes de salir de mi camioneta para caminar rumbo a la estación del metro, se tomó la verga entre las manos y me dijo “gracias por el aventón… hasta se me paró la verga de la plática tan chida que tuvimos… voy a caerle a mi vieja para hecharme un palito a tu salud”, añadió en tono simpático…
Por mi parte regresé a mi casa un poco aturdido de lo que acabada de suceder… bueno, al mal tiempo darle buena cara… total, no había sucedido nada de que arrepentirme… había sido sincero… había manifestado lo que yo pensaba… por supuesto que no cambié mis hábitos alimenticios… seguí frecuentando aquel restaurante japonés y Juacho me atendía con frecuencia… sentí que no había sucedido nada entre los dos… lo había tomado muy a la ligera… me seguía saludando tan amable como siempre… no noté cambio alguno… hubo una semana en donde acudí al restaurante y no lo encontré… le llamé por teléfono y amablemente me contestó la llamada diciéndome que estaba un poco enfermo de gripe y que esa era la razón por la cual no había acudido a su trabajo… agradeció la llamada y me puse a sus ordenes por si es que algo se le ofrecía… oí una tímida risa al otro lado del celular.
Cuatro meses pasaron de aquella ocasión que antes narré en donde le hice ver a Juacho mis sanas intenciones… seguía frecuentando el restaurante y un viernes al mediodía, Juacho me trajo la cuenta justo en el momento en que Carla se levantó al baño, el muchacho se acercó a mí y me preguntó si podía platicar un momento conmigo… yo sonreí y le hice saber que estaba a su disposición… “me hablas la celular como a las 6 de la tarde”, me pidió… “tengo algo que platicarte y pedirte consejo”… yo sonreí nuevamente y le dije que yo le hablaba al rato…

La llamada fue muy cachonda… Juacho me platicó que había conocido a una amiga de una prima… la chava le latía mucho… era mucho más grande que él… 28 años… estaba bien rica, según su dicho… ya se la había tirado la semana pasada y la chava le había pedido que se la “diera” por el culito… a Juacho le había llamado la atención dicha propuesta… había cambiado un poco de opinión en relación con lo que a mí me había manifestado meses antes… se le antojaba tirarse a una chava por el “chiquilín”, como él lo llamó… me pidió que le diera algunos tips para hacerlo por ahí… él no tenía mucha idea de cómo hacerlo… me solté hablándole de lo pausado que tenía que hacerlo… el uso de lubricante y de condón no era nada más sugerido sino en este caso era absolutamente necesario… le explique como debía de prepararla para que a la chava no le doliera… había que meterla despacito… debía de controlarse mucho… no dejarse ganar por la calentura… debía de haber mucha comunicación con la chava, etc… después de una media hora de plática nos despedimos… “suerte matador”, fue mi frase final.
No puedo negar que me quedé con las ganas de saber como le había ido a Juacho con su conquista… pensé en hablarle pero también entendí que era algo tan íntimo que tal vez no quería platicarlo… pasó el fín de semana… luego toda la semana y un par de semanas después, me encontré a Juacho en el restaurante… no le hice ningún comentario, solamente nos sonreímos al vernos… aquella pícara sonrisa me dejaba más que satisfecho… seguramente
había logrado el objetivo… aquel día por la tarde recibí su llamada… me platicó que había puesto en práctica todo lo que yo le recomendé… para la chava era también su primera vez por el “chiquilín”… la había lubricado a la perfección e inclusive le había metido un par de dedos… le había acomodado la puntita y cuando entró apenas la cabeza de su verga, la chava había comenzado a gritar de dolor… le dolía el culo… le pedía que se la sacara…
Juacho trató de esperar un momento pero la chava se movió de tal manera que sacó aquel intruso de su tubo rectal… ya no quiso intentar de nuevo… dijo que le dolía y que no quería volver a intentarlo… la chava lloraba amargamente… se tocaba el culo y decía que le dolía mucho… no obstante lo anterior, a Juacho le había gustado… había sentido lo apretadito y caliente que es un culito… apretaba la punta de su verga como nunca antes lo había sentido… en pocas palabras se había quedado con las ganas de intentar de nuevo… yo lo felicité… es importante esperar el momento justo, le dije… seguramente pronto te llegarán muchas más oportunidades… trata de ser siempre muy paciente y hacerlo con mucho cuidado… guarda bien tu lubricante ya que será tu mejor aliado, añadí…
Pasaron las semanas e inclusive un par de meses… seguía viendo a Juacho en el restaurante… nos saludábamos con una sonrisa… con las manos le preguntaba si había habido alguna novedad y el con una sonrisa en la cara me contestaba que no… todo igual…
Fue hasta el lunes de la semana pasada… el pasado lunes 7 de enero cuando fui a comer al multicitado restaurante… había pasado toda la temporada navideña y de fín de año sin que acudiera al sitio… Juacho me recibió y me dijo ¿qué onda güey… como te la pasaste?... sonreí y le dije que muy bien… con la familia… con mis padres… todo en orden… ¿y tú?, le pregunté… también con la familia y con mi chava… ¿alguna novedad?, le pregunté en tono irónico… él me miró y me dijo que nada fuera de lo normal… “bueno a seguir esperando la oportunidad”, le dije… aquel día comí de maravilla en compañía de un par de clientes… cuando salí del restaurante, Juacho se me acercó y me pidió que le llamara cuando tuviera tiempo… quería platicar conmigo otras cosas…
Aquel día le llamé por la noche y nos pusimos a platicar… me dijo Juacho que quería platicar personalmente conmigo… me dijo que aquel Lunes saldría temprano de trabajar… ¿nos podemos ver a las 9?, me preguntó… si, le contesté… paso por ti a la hora indicada…
En aquella ocasión, fue Juacho quien me sorprendió… me preguntó algunas dudas que tenía en relación con el sexo anal… traté de contestarlas lo mejor que pude… luego Juacho dijo una frase que me hizo enfrenar el coche rápidamente… “me gustaría que me enseñaras a coger por el culo”, dijo en tono nervioso y con la cabeza baja… se hizo silencio en el coche… me orillé y le pedí que repitiera lo que antes mis oídos habían escuchado… tímidamente Juacho lo repitió… me miró y sonrió… entonces tomó valor y sin despojarse de su carácter de macho y cabroncito mexicano me dijo que quería experimentar con alguien de confianza una buena cogida por el “chiquilín”… ¿qué pasó?, le pregunté, recordando aquella primera plática que habíamos tenido hace más de un año… simplemente tenía curiosidad de saber lo que se siente… ya había tenido una probadita con aquella chava pero quería hacerlo completo… bien… yo acepté de inmediato… aquel ofrecimiento ameritaba algo especial… aquella semana estaba llena de trabajo… apenas comenzaba el año… le pedí que esperara al fín de semana… valía la pena que esperara… había que preparar algo especial… lo llevaría a un hotel de categoría para hacerlo sin prisas ni problemas…
Aquella semana el trabajo no fue obstáculo para que planeara un viernes espectacular con Juacho… hice una reservación en el Hotel Four Seasons, un hotel de categoría especial y que se localiza en la Avenida más bella de la extensa Ciudad de México, el Paseo de la Reforma… como se trataba de un hotel de lujo tenía que tener cuidado en no hacer la situación muy obvia… aquel viernes pasé por Juacho a las 5 de la tarde… yo vestía de traje y corbata… me veía muy snob (por no decir mam
oncito)… Juacho por su parte vestía unos pantalones negros y camisa blanca… yo traía mi maleta con un cambio completo de ropa, unos pants, mi pijama y mis utensilios personales… por su parte Juacho cargaba en la espalda una pequeña maletita back-pack… al acercarnos al hotel, le pedí a Juacho que bajara del coche y me esperara en un Samborns localizado en la misma cuadra… yo llegué al hotel a hacer el check in… no hubo inconveniente alguno… seguramente pensaron que se trataba de alguien del interior de la república que venía a pasar el fín de semana en la Ciudad… me asignaron un cuarto con dos camas matrimoniales…
Subí al cuarto, desempaqué y salí a la calle en busca de Juacho… entramos los dos al hotel y caminamos hacia el restaurante… nos sentamos en el patio y jardín interior a tomar un café y a platicar un poco… el lugar era espectacular… lleno de plantas, una ligera música instrumental, los meseros muy corteses… habiendo oscurecido, ya cerca de las 7 de la noche subimos al cuarto… al cerrar la puerta se hizo un silencio especial… ya no había regreso… Juacho me miró y sonrió… me dijo que se sentía nervioso… ni en su primera vez había sentido lo que en ese momento sentía… mariposas en el estómago… no te preocupes, le dije… ¿por qué no te das un baño y te relajas un rato?... el baño de mármol era de un lujo envidiable… todo lo necesario para que el baño fuera inolvidable… shampoo, crema, esponja, burbujas de baño, jabones con varias fragancias y hasta aceites corporales… Juacho sacó unos pants de su back-pack, así como una camiseta y unos tenis… era todo lo que llevaba… lo acomodamos en un cajón… Juacho nunca había estado en un hotel de esa categoría (es mas, yo tampoco)… un cuarto lleno de tecnología… televisión de plasma, conexión para mi Ipod, internet wireless, etc… algo digno de disfrutar…
Bueno, había que disfrutarlo ese fín de semana… Juacho se metió al baño y oí como la regadera se prendió… yo salí del cuarto a buscar unos hielos… al regresar a mi habitación me encontré con mis vecinos de cuarto… una pareja de viejitos ingleses… los dos me saludaron amablemente… platicamos por espacio de unos segundos… entré al cuarto… me cambié de ropa… me puse mis pants, puse un poco de música de mi Ipod y me tiré en una de las camas para ojear una revista que por el solo nombre me pareció infamante “billionaire”… oí como la regadera se apagó y segundos más tarde salió Juacho del baño… su pelo mojado, su moreno torso daba envidia… una toalla anudada a la cintura… notaba al muchacho más relajado… me acerqué al él y lo abracé… le besé el cuello… le dije al oído “esperé este momento más de un año”… Juacho sonrió… “quiero que lo disfrutes como si te tiraras a la mejor chava de tu vida… aquí todo se vale, solamente hay que platicarlo”, añadí… volví a besarlo en el cuello… lo abracé nuevamente y bajé mis manos para tocar sus nalgas… que duras las tenía… sentí como Juacho solamente suspiró… me arrodillé ante él y le quité la toalla… miré aquella verga colgante entre sus piernas con su cabeza completamente cubierta por un largo cuerito de carne…

Era una verga suave, larga y gruesa… estaba dormida… mucho más morena que el resto de su cuerpo… le dije “que rica verga tienes”… Juacho sonrió… tomé su verga entre mis manos y comencé a acariciarla lentamente… noté como aquella verga respondió rápidamente y comenzó a ponerse dura… se asomó su cabeza lubricada, rojiza e inflamada… aquella verga se veía divina entre un bosque extenso de pelos públicos que seguramente nunca había recortado… muslos peludos y firmes… una línea de pelos que nacía del pubis y se dirigía al ombligo… huevos colgantes y también muy peludos… un olor a jabón de categoría… froté mi nariz contra la punta de su verga… lo voltié a ver… sonreía… ¿qué narizones estamos?, le dije en tono jocoso… soltó una pequeña risita… me acerque a él poniendo su verga enfrente de mis ojos… hice bizco… no pude más y acerqué mi lengua a su cabeza, lamiéndola y haciendo círculos con ella… Juacho suspiró… limpié las gotitas de semen que tenía en la punta… su sabor era delicioso… mi lengua lamió toda su verga de arriba abajo… paré un momento solo para decirle cosas como "que rica verga tienes cabrón”…
Juacho me tomó de la cabeza y con una de sus manos quería guiar la mamada… pero por ahora era yo quien quería disfrutar el lamer aquella rica verga sin prisas… besar todo su tronco lleno de venas… jugar con el glande y meter la lengua entre este y el “prepucio” o cuerito que lo cubre… Juacho suspiraba y soplaba discretamente… levanté su verga y me dirigí a sus huevos… comencé a lamerlos, metiédomelos en la boca y succionando su bolsita… mi lengua jugaba con los pelos que circundaban sus grandes huevos… Juacho suspiró más fuertemente… regresé a su verga y ahora sí me la metí lentamente hasta que la punta tocara mis anginas… todo lo que pude… era una verga de un tamaño y grosor normal, tirando a un poco grande pero nada fuera de este mundo… una verga rica, proporcionada, pareja, venuda y de un sabor exquisito… saqué aquella verga de mi boca, completamente ensalivada… la limpié con mi sabia lengua y labios… ahí estaba yo, hincado a los pies de mi fantasía… aquel rico muchacho… yo lo veía hacia arriba… él me miraba hacia abajo… sonreía… estaba disfrutando aquella pausaba mamada… su pecho, su abdomen plano, sus hombros y brazos firmes… ¡que rico muchacho!...
Me levanté y le pedí que se recostara un rato, mientras yo me desvestía y me preparaba para una rica cogida… enfrente de él me desvestí por completo… ahora éramos dos hombres desnudos en el cuarto… fui al baño por mi maleta de objetos personales y saqué de ella un tubo de lubricante y condones… se los dí a Juacho para que escogiera el que más le acomodara… yo me senté en el sillón de enfrente a él y subí un poco mis piernas… comencé a ponerme lubricante en la entrada del culo… Juacho observaba todo… ¿quieres hacerlo tú?, le ofrecí… Juacho sonrió al verme… se levantó de la cama y se paró justo frente a mí… le pedí que se pusiera un poco de lubricante en la punta de sus dedos y acercó éstos a la entrada del culo… le pedí que me metiera uno de ellos… muy despacio… sentí como su dedo índice tocó mis pliegues y presionó para entrar dentro de mi ser… mi culo lo aprisionó… ¿qué sientes?, le pregunté… Juacho me dijo que sentía muy caliente y apretadito… metió todo su dedo y lentamente lo sacó… se puso más lubricante y ahora el mismo dedo entró sin mayor complicación… lo movía en círculos… lo metía y sacaba lentamente… ¿me sientes lubricado?, pregunté… si, exclamó el muchacho… le pedí que pusiera un poco de lubricante en la entrada del culo… lo acomodó con sus dedos… bajé mis piernas y ahora fui yo quien le puso un condón a Juacho… le puse lubricante en la punta del condón…
Aquella verga estaba bien parada… chequé que el condón hubiera quedado bien puesto, con el receptáculo libre… le pedí que se acostara en la cama y yo me senté en su abdomen, viéndolo de frente y luego me puse en cuclillas para que el propio Juacho pudiera acomodar su verga entre mis nalgas… Yo era el chofer guía y cuando sentí que la punta de su verga tocaba mi ano se lo comuniqué… Juacho solo dijo: “ya está… siéntate”… me senté lentamente y sentí enseguida como la verga de Juacho no lograba su cometido… otra vez me puse en cuclillas y el muchacho volvió a colocar la punta de su verga justo en la entrada de mi culito… la mantuvo apretada contra mi culo al momento en que yo me senté… mi culo se abrió y yo dí un grito de dolor… mi culo pulsó… yo lo abracé… le dije al oído “ya entró la punta”… el suspiró afirmativamente… le pedí que no se moviera… que me dejara ser yo quien me clavara aquella verga…
Lentamente comencé a moverme… me fui tragando centímetro a centímetro aquel pedazo de carne… el culo aún me dolía y pulsaba… “ya entró toda”, le dije… Juacho asintió de nueva cuenta… ahora fui yo quien se levantó un poco y me acomodé para sentarme en aquel mástil de carne… mi culo se estaba acostumbrando a su verga… ¿qué sientes?, le pregunté… Juacho me dijo que sentía apretadísimo… nunca había tenido una panocha tan apretada como mi culo… siento que me quema… siento que pulsa… se siente de poca madre… fue sincero y me dijo “no creo que dure mucho”… fui yo quien se comenzó a mover… abrí mis piernas e hice mi cuerpo para atrás para dejar que Juacho viera la abertura de mi agujero, siendo taladrada por su gruesa y morena verga… comencé a moverme en círculos… Juacho solamente sopló… abrió los ojos y vió como mi culo se comía su rica verga… seguí moviéndome en círculos y comencé a subir y bajar lentamente al momento en que apretaba mi culo contra aquel pedazo de carne que tenía dentro… un gemido salió de la boca de Juacho… me volví loco… sentía la punta de su verga taladrar todos mis intestinos… arriba y abajo… estaba montando a mi caballo preferido…
Juacho comenzó a moverse también… movía su pelvis tratando de meter y sacar su verga de mi apretado culo… gemía más fuertemente… ahhhh…ooooooh… eran los sonidos que provenían de su boca… me moví más fuertemente y noté como el muchacho gemía con mayor volumen… “te voy a sacar toda la leche”, le dije… ahhhh…..ohhhhhhh… hacía círculos con su verga dentro… apreté lo más que pude mis músculos anales y me moví de arriba a abajo… Juacho cerró los ojos y comenzó a jadear… arrecié mis movimientos… Juacho solamente abrió la boca para decirme yaaaaa…..yaaaaaaa…. ooooooh…… ahhhhhhh…mi culo apretaba su verga y le estaba exprimiendo hasta la última gota de leche… sentí como su verga palpitaba dentro de mi ser… cada uno de sus empujones…se había vaciado en mi culo… no paraba de jadear…. su ritmo cardiaco estaba muy acelerado… soplaba por la boca… yo seguía sentado en su verga y poco a poco aminoré mis movimientos… me la clavé hasta lo más profundo de mi ser… apreté el culo de nuevo y sin dejar de apretarlo, saqué su verga lentamente… le exprimí todo el tronco…
Al salir su verga de mi ser, Juacho cerró los ojos y soltó un soplido de alivio… mi culo comenzó a pulsar… lo abracé y le dije al oído “me dejaste el culo bien lisito… lisito…”… Juacho abrió los ojos y me miró sonriendo… ¿a poco no te gustó?, pregunté ingenuamente conociendo de antemano la respuesta… Juacho sopló y dijo “no mames… estuvo de poca madre”… me levanté de su abdomen y tomé su verga entre mis manos… aquella verga que comenzaba a perder erección… le quité el condón… con mi lengua recorrí su glande… lo limpié… con mis labios succioné aquella cabeza y con la punta de la lengua le saqué la última gota de rica leche… le dí un beso de despedida mientras su cabeza se cubría de nuevo por el prepucio… entre sus piernas quedó una verga brillosa, recién deslechada…
Miré el reloj… las 8:30 de la noche… pedí al cuarto una cena ligera… me metí al baño y tomé un regaderazo… me enjaboné el culo que aún pulsaba… me relajé bajo el chorro del agua tibia… unos diez minutos después, Juacho entró al baño para orinar… oí como el intenso chorro de líquido amarillo caía en el WC… lo invité a entrar a la regadera… así lo hizo… el muchacho entró y lo enjaboné de arriba a abajo… comentamos lo sucedido… le había gustado mucho el “chiquilín”… nunca antes había sentido lo que sintió hace apenas unos minutos… los dos nos secamos y salimos del cuarto de baño… seguimos platicando, ahora en mayor confianza, dado lo que entre nosotros había sucedido… llegó la cena y ambos cenamos sin prisa… abrí una botella de vino blanco que había dejado enfriando para aquella ocasión especial… ya cerca de las diez de la noche le propuse al muchacho un segundo palito…
Juacho me miró y asintió con un gesto de satisfacción… me preguntó que si era cierto lo que en un principio le había dicho en el sentido de que esa noche todo se valía… yo asentí… ¿qué quieres hacer?, pregunté en tono dudoso… me gustaría venirme en tus nalgas… yo sonreí ante la petición… Juacho agregó que siempre se le había antojado hacer eso… llenarle a alguien las nalgas de mecos… yo le dije que por mi parte no había problema… debía ser muy rápido… más rápido que un prestidigitador… estarme cogiendo, sacar la verga, quitarse el condón y vaciarse encima de mis nalgas… Juacho sonrió… claro está que yo aceptaba si él también accedía a cumplir una fantasía que tenía… Juacho me preguntó sobre lo que yo pretendía y le dije sin reparo alguno que me gustaría mamarle el culo…
Juacho se hecho para atrás sorprendido… sonrió… sopló… era evidente que nunca se lo habían propuesto… lo convencí diciéndole que me dejara comenzar… si no le gustaba entonces me lo dijera y paraba de inmediato… no era el hecho de mamarle el culo lo que a él le preocupaba sino el que estando en una posición así, yo me aprovechara y le metiera algún dedo o algo por el estilo… entendí perfectamente lo que pasaba por su mente… los machos, machos son… los dos estuvimos de acuerdo con cumplir con nuestras fantasías… nos despojamos de nuestros pants y Juacho se recostó en la cama… me acerqué a él y desperté al animal que tenía entre las piernas… un par de besitos bastaron para que levantara el animo… se la mame con toda la calma del mundo… aquella verga alcanzó su máximo rigor… la lamí en todo su contorno haciendo que Juacho soltara un par de soplidos… le pedí que se acomodara de ladito para poder mamarle los huevos… levantó sus piernas y yo entre ellas comencé a mamar cada uno de sus peludos y colgantes huevos… lamí los muslos e inclusive bajé a chupar aquella frágil zona localizada por debajo de los huevos… Juacho gimió fuertemente y sopló…
Al tocar mi lengua aquella zona Juacho comenzó a moverse… no encontraba acomodo… no había control… lamí y besé toda aquella zona, la cual dejé completamente ensalivada… Juacho gemía… tenía los ojos cerrados y soplaba por la boca… regresé a sus huevos y a su verga… ¿te gustó?, pregunté… Juacho me miró tiernamente… Juacho se acostó justo en la orilla de la cama y yo me hinqué en el piso… sus piernas caían sobre mis hombros… comencé a mamar aquella rica verga que no perdía erección… babeaba semen… era un chavo que lubricaba mucho… luego bajé de nuevo a sus huevos y por el camino de pelitos rumbo a su negro esfínter… mi lengua tocó los pliegues de su ano… me regresé a la zona por debajo de sus huevos la que lamí fuertemente… Juacho comenzó a moverse nuevamente sin control… estaba yo entre sus piernas… bueno más bien entre sus nalgas… ¿te gusta?, pregunté de nuevo… Juacho abrió los ojos, sopló y me dijo "chúpamelo ya cabrón, que no puedo más"… le alcé las piernas como una mujer pariendo y mi lengua comenzó a jugar con los pliegues de su culo… un culo chiquito, peludo y muy sabroso…
Me dejé de sutilezas y comencé a mamarle el culo… mi lengua apretaba la entrada de su ano buscando penetrarlo… mis labios lo besaban… sus pelos anales quedaron mojados de mi saliva… el muchacho gemía y se movía como un loco… gritaba y soplaba fuertemente… se movía en la cama haciendo que la cabecera golpeteara con la pared… yo por mi parte me estaba comiendo un culo divino… mi lengua iba y venía… Juacho gemía más fuerte… de repente me pidió que parara… no quería venirse… dejé que el muchacho descansara un poco al tiempo sopló de alivio y bajó sus piernas dejándome ver aquella morena verga… un hilito de semen la separaba de su ombligo… no tuve más remedio que decirle de nueva cuenta “que rica verga tienes cabrón”… le pedí que me la metiera, así que Juacho tomó un condón y se lo puso… yo me puse lubricante en la entrada del culo y me subí a la cama poniéndome de perrito, moviendo mis nalgas invitándolo a montarme… dejé que Juacho escogiera si quería montarme o cogerme parado a la orilla de la cama… supervisé la “puesta” del condón… un poco de lubricante en la punta y listo… me acomodé nuevamente en la orilla de la cama… sentí como Juacho acomodó su verga entre mis nalgas… la frotó suavemente… con una de sus manos abrió mis nalgas y apuntó su verga a la entrada de mi culo… “ponte flojito”, me dijo… pujé un poco y enseguida noté como Juacho acompañó mi pujido con un empujón de su parte y la cabeza de su verga entró en mi ser…
Juacho gimió de placer… yo solté un pequeño grito de dolor… Juacho trató de meter otro pedazo de su verga pero le pedí que esperar un poco…mi culo se estaba acostumbrando a su verga nuevamente… ¿qué sientes?, le pregunté… Juacho me dijo que sentía de poca madre… pujé de nuevo y él apretó su verga haciendo que entrara en su totalidad… el cuerpo de su verga resbaló por las paredes de mi culito… sentía una verga dura y caliente dentro de mi ser… una verga que pulsaba… una verga que rompía todo lo que se encontrara en su camino… Juacho comenzó a moverse… el dolor inicial de su verga en mi culo comenzó a convertirse en placer… me volví loco… su verga se sentía hasta mis intestinos… “rómpeme el culo, le pedí”… Juacho me dio una pequeña nalgada y me dijo “te la voy a dar bien chingón”… yo comencé a gemir y soplar… el muchacho hizo lo propio y entre gemidos, gritos y demás ruidos guturales, acompañados por el intenso golpeteo de la cabecera de la cama contra la pared, Juacho comenzó a meterla y a sacarla rítmicamente… un escalofrío de placer empezó a recorrerme…. si, aunque me doliera me estaba dando un supremo gusto. "asiiiiii, dámela… más adentroooo… daaamela", empecé a rogarle, mientras mi culo se alzaba en busca de cada embestida de su morena verga…
El dolor había desaparecido y el placer se hacía más y más intenso… el placer era indescriptible… la piel caliente de su verga tocando con mis entrañas… su dura verga abriéndome el culo de par en par… mi culito era todo suyo… el cuarto se llenó de gritos, pujidos y gemidos, tanto míos como del muchacho… me volteé para verle la cara… tenía los ojos cerrados, se mordía los labios con los dientes y soplaba… era un animal furioso… la mandíbula apretada… abrió los ojos… ¿te gusta mi verga?… la respuesta era más que obvia…“dámela”, le pedí…. sus embestidas eran salvajes… su verga entraba y salía sin oposición alguna… yo abría mis piernas y le ayudaba con la pelvis para que me penetrara más adentro… oía sus huevos chocar, sentía el vello de sus muslos rozarme… me abrazó fuertemente…
Ya no pude más y empecé a gritar de gusto, a retorcerme… mi culo pulsaba… Juacho lo notó y aceleró aún más su embestidas, que se hicieron más brutales, de auténtico animal… arqueé mi espalda con lo que entró dentro de mí ser cada milímetro de su gruesa verga… comencé a venirme sin siquiera tocarme… mi culo pulsaba acompañando cada uno de mis lechazos… los primeros llegaron hasta la almohada… otros en el edredón… hasta la última gota de leche brotó de mis huevos… soplaba de gusto mientras mi ano sufría espasmos apretándose a la verga del muchacho que me decía "apriétalo… apriétalo… uhhhh… que rico se siente”… sus movimientos aminoraban en su fuerza… de repente sentí como Juacho sacó su verga de mi culo, el cual pulsó agradecido… oí como se quitó el condón y comenzó a chaquetearse la verga lentamente… su inflamada cabeza apuntaba a mis nalgas… no duró ni un minuto cuando un fuerte soplido anunció su venida… gimió fuertemente y comenzó a vaciar aquella leche que llevaba guardada justo entre mis nalgas… sentí los chorros del caliente líquido caer… la humedad en mis nalgas… Juacho soplaba fuertemente… se vació por completo… todavía apretó la cabeza de su verga contra mis nalgas para dejar ahí la última gota de mecos…
Sentí como aquel caliente líquido comenzaba a caer por la raja… mi culo sintió como resbalaba aquella leche… Juacho abrió mis nalgas y apreció el espectáculo… su dedo índice tocó mi culo y lo penetró… mi culo había quedado completamente mojado por el lubricante y su blanca leche que resbalaba… dijo una frase que todavía guardo en la mente… “que rico culito… no mames… de lo que me había perdido”… metió más fuerte su dedo en el culo y lo sacó rápidamente… mi culo pulsó… los mecos siguieron resbalando… Juacho resopló de gusto…aquella leche cayó al mullido edredón de plumas… me levanté y entré al baño… Juacho entró también… ambos nos dimos un rápido regaderazo y regresamos al cuarto a platicar un rato… nos dormimos enseguida…
Al día siguiente me levanté sigilosamente para no despertar a mi querido “Juacho”… me puse mis pants y bajé al gimnasio del hotel para hacer un poco de ejercicio, luego me bañé y bajé de nuevo a tomar el desayuno… cuando llegaba al restaurante para tomar mis primeros alimentos del día, me encontré con mis vecinos de cuarto, la pareja de viejitos ingleses… el señor me miró fijamente y sonrió pícaramente… se acercó a mí y casi al oído me dijo “su esposa seguramente se quedó rendida en la cama”… era evidente que el viejito inglés había oído todos los gritos, pujidos, gemidos que se habían producido la noche anterior, así como el intenso golpeteo de la cabecera de la cama contra nuestra pared que a la vez era su pared… sonrió nuevamente en señal de complicidad… tímidamente contesté su cumplido con una sonrisa… me dio un gusto enorme que “Juacho” no apareciera en aquel momento… seguramente al viejito le hubiera causado un paro cardiaco el conocer quien era efectivamente la cansada “esposa”…
Cualquier comentario relacionado con la presente historia o cualquiera de las historias en esta página publicadas, será siempre bienvenido a mi personal correo electrónico.
