Esto que les voy a contar ocurrió hace tres años, y fue una experiencia inolvidable. Siempre me he cuidado mucho en mi aspecto físico, tengo ya casi cinco años de hacer ejercicio de pesas y de atletismo, así que me mantengo muy bien de condición física y de apariencia. Por lo mismo llamO siempre la atención a donde voy, tanto de hombres como de mujeres, y la verdad eso me gusta me hace sentir muy bien. 

Acababa de regresar de Estados Unidos, después de estar año y medio allá, pues quise probar algo diferente en mi vida, y a los pocos días de haber regresado me invitaron a salir a un antro gay, no soy mucho de salir a ese tipo de lugares, aún así decidí salir a disfrutar y ver que onda con ese tipo de ambiente, que tanto había cambiado. Fui a ese lugar con dos amigos y el ambiente estaba super bien, comenzamos a dar vueltas por el antro y a ver que tipo de gente había, la gran mayoría no eran muy agradables a la vista, pero había algunos que llamaron mi atención; chicos guapos, de buen cuerpo, atléticos, y además con una cara de calientes que incitaban al “pecado”. Después de estar un buen rato ahí vi entre la gente a un tipo guapo, de un super cuerpo, alto como de 1.80, musculoso y con un trasero majestuoso. 

Al poco rato de haberlo visto, y como yo bailaba con mis amigos, me topé con él de espaldas, aunque primero no me había dado cuenta, sentí un muy buen trasero chocar contra mi, y comencé a toquetearlo despistadamente en sus bien formadas pompas. Al cabo de un rato, noté que él estaba coqueteando conmigo también y me tocaba de repente las mías, así que decidí por fin verlo, volteé un poco y vi que era él. Así que mi corazón comenzó a galopar de nerviosismo y emoción a la vez. Nos sonreímos y vi que bailaba con tres chicos que serían amigos suyos, pensé. Con más ganas seguí tocándolo sin querer, y él a mi. Y después de unos minutos les dije a mis amigos que iría al baño, que regresaba luego.


Llegué al baño el cual estaba totalmente vacío y comencé a orinar, de pronto siento que alguien se coloca a un lado y también comienza a orinar, quise ver quien era y volteé disimuladamente, era él también. Casi al instante salió y me dijo que iría a despedirse de sus amigos y que me esperaba en la puerta del antro, que él traía coche. Le dije que también traía el mío y que mejor lo veía en el estacionamiento, que yo también iría a despedirme de mis amigos, además de decirles que se fueran buscando quien los regresase a sus casas, jijiji.

Fui con mis amigos y les dije que me iría, que no me sentía bien, y ya no hubo necesidad de advertirles que se buscaran con quien regresar, pues cada uno bailaba con unos buenos especímenes que también se me antojaron y que son motivo de otra historia. Fui al estacionamiento y ahí estaba él en su coche, me acerqué y le dije: 

-Te sigo, entonces.-Ok.

Subí al mío, y lo seguí. Llegamos a su departamento. Entramos y casi al mismo tiempo de cerrar la puerta me abrazó y me besó como si quisiera tragarme al instante. Yo correspondía a sus besos apasionadamente y lo acercaba más hacia mí tomándolo de sus grandiosas nalgas. Comenzó a besarme el cuello, seguía hacia las orejas y luego por la nuca y eso me hacía sentir junto a las estrellas. Luego se quitó su camisa y después me la quitó a mi, para en seguida besarme el pecho y succionar las tetillas, fue baj


ando poco a poco pasando su lengua hasta llegar a mi ombligo, se detuvo un momento ahí, mientras desabrochaba mi pantalón y me lo bajaba hasta mis tobillos. Siguió lamiendo por encima de mi slip hasta mi verga que estaba totalmente dura y queriendo salirse. Yo gemía de placer y pensaba en cómo sería lo siguiente pues si así casi me venía, ya me imaginaba comiéndome su culo y metiéndole mi verga hasta los huevos. 

Después de jugar un rato con mi verga por encima de mi slip, lo bajó, me quitó los zapatos, el pantalón y el slip; el cual se lo pasó por la nariz aspirando todo mi aroma. Mientras me masturbaba con su mano. Soltó mi ropa interior lanzándola lejos, y se fue metiendo mi verga en su boca poco a poco. Yo seguía gimiendo de placer y sentía como me quemaba su lengua cada centímetro que avanzaba en el interior de su boca hambrienta de carne. Así estuvimos por unos minutos, luego lo levanté y le quité el resto de su ropa, comenzando por los zapatos y sus calcetines, dándome un olor estupendo. 

Comencé a chupar los dedos de sus pies por unos segundos, luego le quité el pantalón y por último su bóxer que estaba super ajustado. Le di la vuelta y ahí estaba ese tremendo trasero que antes había tocado, lo admiré por un momento acariciándolo, sintiendo lo terso que era sin un solo vello. Luego quise saborearlo y pasé mi lengua por esas dos enormes nalgas, hasta que llegué a su rosado culo, el cual comencé a chupar primero suave y luego salvajemente. 

Que rico era, lo abría y lo apretaba constantemente y eso me calentaba aún más. Luego me dijo que lo siguiera. Fuimos hasta la cocina, abrió el refrigerador y sacó un pedazo de pastel de chocolate el cual comenzó a cortar en pedazos y a ponerlo sobre su culo, mientras yo me dedicaba a seguir chupando como loco ese apetitoso culo ahora con sabor a chocolate. Así estuvimos por algunos minutos, pero mi verga necesitaba calor de hombre y mientras terminaba de comerme el pastel en su culo me fui colocando un condón que previamente había sacado de mi pantalón y que siempre tuve cerca por si acaso; pues no me gusta dejar de hacer lo que estoy haciendo para buscarlo. 

Me levanté y lo acosté boca abajo en la mesa de la cocina, con el culo perfectamente acomodado hacia mi verga y se la fui metiendo poco a poco, lo empecé a coger con mayor suavidad y lentitud, y poco a poco fue cambiando su grito por gemidos de placer, disfrutaba al máximo su tremendo culo, el cual estaba super apretadito.

Solo para cambiar de posición lo puse acostado sobre su espalda, le levanté las piernas y se la iba a meter despacio, pero él me jaló hacia sí y entró toda de golpe lanzando él un pequeño grito que ahogué con un beso apasionado. Nuestras bocas estaban acariciándose, unas veces en el interior de su boca otras en el mía. Y así seguía cogiéndomelo. De pronto siento que me voy a venir y se lo digo. Él me dice que quiere que me venga en su pecho y así lo hago, me quito el condón y derramo mi leche en todo su marcado y musculoso pecho, y el casi al mismo tiempo se corre lanzando chorros interminables de leche caliente sobre mí. Lo levantó y lo beso tiernamente mientras lo tomo de sus preciosas nalgas.

-Me encantó- me dice, al tiempo que me lleva hacia la recámara. No habíamos terminado de acostarnos para dormir un poco y poder seguir amándonos cuando se escucha el timbre de su puerta. Algo sacado de onda se encoge de hombros y va a ver quien es, por el pequeño orificio de la puerta ve que son sus tres amigos los cuales venían acompañados de otros dos, y me dice: -Son mis amigos, y vienen con tus amigos, ¿qué hacemos…? -Pues abre, haber que quieren.

Rápidamente va por unos bóxers, se los pone, y va a abrir mientras yo me quedo un poco alejado para que no me vean. Ellos entran y le dicen a Carlos que traen dos amigos para pasarla bien los 6, pero él les dice: -Será mejor los siete.
Y volteando hacia donde estaba yo, salgo y mis amigos se dan la sorpresa al igual que los musculosos y apetecibles amigos de Carlos… Pero esa es historia de otro día…. 

Esto que les voy a contar ocurrió hace tres años, y fue una experiencia inolvidable. Siempre me he cuidado mucho en mi aspecto físico, tengo ya casi cinco años de hacer ejercicio de pesas y de atletismo, así que me mantengo muy bien de condición física y de apariencia. Por lo mismo llamO siempre la atención a donde voy, tanto de hombres como de mujeres, y la verdad eso me gusta me hace sentir muy bien. 

Acababa de regresar de Estados Unidos, después de estar año y medio allá, pues quise probar algo diferente en mi vida, y a los pocos días de haber regresado me invitaron a salir a un antro gay, no soy mucho de salir a ese tipo de lugares, aún así decidí salir a disfrutar y ver que onda con ese tipo de ambiente, que tanto había cambiado. Fui a ese lugar con dos amigos y el ambiente estaba super bien, comenzamos a dar vueltas por el antro y a ver que tipo de gente había, la gran mayoría no eran muy agradables a la vista, pero había algunos que llamaron mi atención; chicos guapos, de buen cuerpo, atléticos, y además con una cara de calientes que incitaban al “pecado”. Después de estar un buen rato ahí vi entre la gente a un tipo guapo, de un super cuerpo, alto como de 1.80, musculoso y con un trasero majestuoso. 

Al poco rato de haberlo visto, y como yo bailaba con mis amigos, me topé con él de espaldas, aunque primero no me había dado cuenta, sentí un muy buen trasero chocar contra mi, y comencé a toquetearlo despistadamente en sus bien formadas pompas. Al cabo de un rato, noté que él estaba coqueteando conmigo también y me tocaba de repente las mías, así que decidí por fin verlo, volteé un poco y vi que era él. Así que mi corazón comenzó a galopar de nerviosismo y emoción a la vez. Nos sonreímos y vi que bailaba con tres chicos que serían amigos suyos, pensé. Con más ganas seguí tocándolo sin querer, y él a mi. Y después de unos minutos les dije a mis amigos que iría al baño, que regresaba luego.


Llegué al baño el cual estaba totalmente vacío y comencé a orinar, de pronto siento que alguien se coloca a un lado y también comienza a orinar, quise ver quien era y volteé disimuladamente, era él también. Casi al instante salió y me dijo que iría a despedirse de sus amigos y que me esperaba en la puerta del antro, que él traía coche. Le dije que también traía el mío y que mejor lo veía en el estacionamiento, que yo también iría a despedirme de mis amigos, además de decirles que se fueran buscando quien los regresase a sus casas, jijiji.

Fui con mis amigos y les dije que me iría, que no me sentía bien, y ya no hubo necesidad de advertirles que se buscaran con quien regresar, pues cada uno bailaba con unos buenos especímenes que también se me antojaron y que son motivo de otra historia. Fui al estacionamiento y ahí estaba él en su coche, me acerqué y le dije: 

-Te sigo, entonces.-Ok.

Subí al mío, y lo seguí. Llegamos a su departamento. Entramos y casi al mismo tiempo de cerrar la puerta me abrazó y me besó como si quisiera tragarme al instante. Yo correspondía a sus besos apasionadamente y lo acercaba más hacia mí tomándolo de sus grandiosas nalgas. Comenzó a besarme el cuello, seguía hacia las orejas y luego por la nuca y eso me hacía sentir junto a las estrellas. Luego se quitó su camisa y después me la quitó a mi, para en seguida besarme el pecho y succionar las tetillas, fue baj


ando poco a poco pasando su lengua hasta llegar a mi ombligo, se detuvo un momento ahí, mientras desabrochaba mi pantalón y me lo bajaba hasta mis tobillos. Siguió lamiendo por encima de mi slip hasta mi verga que estaba totalmente dura y queriendo salirse. Yo gemía de placer y pensaba en cómo sería lo siguiente pues si así casi me venía, ya me imaginaba comiéndome su culo y metiéndole mi verga hasta los huevos. 

Después de jugar un rato con mi verga por encima de mi slip, lo bajó, me quitó los zapatos, el pantalón y el slip; el cual se lo pasó por la nariz aspirando todo mi aroma. Mientras me masturbaba con su mano. Soltó mi ropa interior lanzándola lejos, y se fue metiendo mi verga en su boca poco a poco. Yo seguía gimiendo de placer y sentía como me quemaba su lengua cada centímetro que avanzaba en el interior de su boca hambrienta de carne. Así estuvimos por unos minutos, luego lo levanté y le quité el resto de su ropa, comenzando por los zapatos y sus calcetines, dándome un olor estupendo. 

Comencé a chupar los dedos de sus pies por unos segundos, luego le quité el pantalón y por último su bóxer que estaba super ajustado. Le di la vuelta y ahí estaba ese tremendo trasero que antes había tocado, lo admiré por un momento acariciándolo, sintiendo lo terso que era sin un solo vello. Luego quise saborearlo y pasé mi lengua por esas dos enormes nalgas, hasta que llegué a su rosado culo, el cual comencé a chupar primero suave y luego salvajemente. 

Que rico era, lo abría y lo apretaba constantemente y eso me calentaba aún más. Luego me dijo que lo siguiera. Fuimos hasta la cocina, abrió el refrigerador y sacó un pedazo de pastel de chocolate el cual comenzó a cortar en pedazos y a ponerlo sobre su culo, mientras yo me dedicaba a seguir chupando como loco ese apetitoso culo ahora con sabor a chocolate. Así estuvimos por algunos minutos, pero mi verga necesitaba calor de hombre y mientras terminaba de comerme el pastel en su culo me fui colocando un condón que previamente había sacado de mi pantalón y que siempre tuve cerca por si acaso; pues no me gusta dejar de hacer lo que estoy haciendo para buscarlo. 

Me levanté y lo acosté boca abajo en la mesa de la cocina, con el culo perfectamente acomodado hacia mi verga y se la fui metiendo poco a poco, lo empecé a coger con mayor suavidad y lentitud, y poco a poco fue cambiando su grito por gemidos de placer, disfrutaba al máximo su tremendo culo, el cual estaba super apretadito.

Solo para cambiar de posición lo puse acostado sobre su espalda, le levanté las piernas y se la iba a meter despacio, pero él me jaló hacia sí y entró toda de golpe lanzando él un pequeño grito que ahogué con un beso apasionado. Nuestras bocas estaban acariciándose, unas veces en el interior de su boca otras en el mía. Y así seguía cogiéndomelo. De pronto siento que me voy a venir y se lo digo. Él me dice que quiere que me venga en su pecho y así lo hago, me quito el condón y derramo mi leche en todo su marcado y musculoso pecho, y el casi al mismo tiempo se corre lanzando chorros interminables de leche caliente sobre mí. Lo levantó y lo beso tiernamente mientras lo tomo de sus preciosas nalgas.

-Me encantó- me dice, al tiempo que me lleva hacia la recámara. No habíamos terminado de acostarnos para dormir un poco y poder seguir amándonos cuando se escucha el timbre de su puerta. Algo sacado de onda se encoge de hombros y va a ver quien es, por el pequeño orificio de la puerta ve que son sus tres amigos los cuales venían acompañados de otros dos, y me dice: -Son mis amigos, y vienen con tus amigos, ¿qué hacemos…? -Pues abre, haber que quieren.

Rápidamente va por unos bóxers, se los pone, y va a abrir mientras yo me quedo un poco alejado para que no me vean. Ellos entran y le dicen a Carlos que traen dos amigos para pasarla bien los 6, pero él les dice: -Será mejor los siete.
Y volteando hacia donde estaba yo, salgo y mis amigos se dan la sorpresa al igual que los musculosos y apetecibles amigos de Carlos… Pero esa es historia de otro día….