A Fidel lo cambiaron de empresa, me dolió mucho ya no verlo, extrañaría los momentos que la pasaba muy bien con él, mi primer encuentro con él en el baño, después mi primer encuentro con él en la recepción donde probé por primera vez su verga, donde la comí una de tantas veces, ya no sentiría su miembro taladrándome el culo, y recordar siempre que él fue la primera vez en que era penetrado por un hombre de verdad.

Entonces al otro día, nos presentaron el sustito de Fidel, se llamaba Carlos, no me lo van a creer pero era casi igual a Fidel, solo que Carlos era más joven, tenia 23 años, más alto que Fidel, un poco más reservado, más seco... Y pues por tener en cierta medida el parecido a Fidel, también pensé en la manera en que cayera en mis manos.

Cuando tenía un chance, lo iba a ver a la puerta principal para hacerle la platica, Carlos en ese entonces era soltero, practicaba fútbol soccer y además no tenía novia, entonces ahí decidí entrar en acción al transcurso de los días, poco a poco iba dosificando mis palabras que lograban calentarlo, preguntas como que hacía cuando estaba caliente y no tenía novia, si se masturbaba, si le gustaba el sexo, y logré que me platicara que la verdad tenía un bien que no cogía con una vieja... enseguida mi deseo por Carlos me fue más allá y planear cuando iba a entrar en acción para que la verga de Carlos fuera mía, porque no podía seguir un día más sin una buena verga y si se podía, pues una culeada... Las pláticas que sosteníamos siempre volteaba a ver su entrepierna y podía observar la protuberancia que salía de su pantalón gris.

Entonces llegó el día en que esa verga tenía que ser mía. Los empleados salieron muy temprano, quedándome solo Carlos y yo. Entonces cuando se fueron todos fui inmediatamente con Carlos, platicábamos sobre sexo, yo se que le calentaba enormemente que le dijera cosas como si quisiera coger, si tenía ganas, que si se masturbaba... Entonces lo que hice fue ir a la PC para que viera como se usaba, ya que Carlos no sabía usar las computadoras, al principio se resistía... pero lo logré convencer para que se sentara a mi lado y enseñarle un poco de la computación...

Cuando ya estaba sentado poniendo atención a lo que indicaba, puse mi mano en su rodilla, Carlos no tomó demasiada importancia y seguía muy atento en la pantalla a lo que le decía... Poco a poco iba subiendo mi mano hasta donde estaba su entrepierna, Carlos hacia como que no veía, pero no mostraba ninguna señal de molestia o desagrado, sino todo lo contrario... Cuando llegue ahí toque poco a poco su verga, que estaba poniéndose gorda... Carlos seguía muy interesado viendo la pantalla de la PC, hasta que ya no resistí más, me hinqué y mordí su verga sobre su pantalón, Carlos lo que hizo entonces fue abrirse más, pero sin verme, y dejarme disfrutar de su deliciosa verga, entonces cuando vi que se abrió, inmediatamente solté su cinturón, desabroché su pantalón, y de inmediato vi que traía bajo su trusa blanca una verga deseosa de ser probada, no lo pensé más y me la comí de un solo bocado.

Carlos al verme así no dijo ni una palabra, sino simplemente se limitaba a dejarme hacerle lo que quisiera, eso me prendía demasiado porque si podía sentir el vaivén de su verga en mi boca, la verdad estaba muy excitado y tomé su verga con mi mano y la pasé por toda mi cara, mis orejas, mis ojos, tocaba su vello púbico y tenía un olor muy rico que emanaba de ese hombre, masturbaba lentamente ese pedazo de carne bien caliente y la volvía a meter a mi boca, como si se tratase de una paleta caramelo, con la diferencia que la verga de Carlos nunca me la iba a acabar y el sabor no se le iba a quitar...


Carlos entraba y salía de mi boca, él seguía sin decirme nada... su arremetidas en mi boca hacia que mi pene se inundara en l&iacu


te;quidos seminales... estaba muy mojado, cada vez era más rápido el movimiento de cadera de Carlos... por lo que pude presagiar que esta vez su orgasmo iba a ser impresionante, entonces sentí los espasmos de su verga y me metí toda su verga hasta el fondo de mi garganta... en donde me tomé todos los enormes chorros de leche caliente que me estaba ofreciendo... aun así viniéndose sacó la verga y me alcanzó a disparar en la cara... estaba fascinado por lo que estaba pasando, pues mi calentura ya no era más de esperarse, tomé mi pene y me empecé a pajear delante de Carlos... Y salió de mí también una infinidad de mecos...

Inmediatamente lo que hice fue limpiar su verga de Carlos hasta que quedara totalmente limpia, pero lo que causé que nuevamente levantara su polla, y pues claro tuve que empezar nuevamente a mamar ese manjar tan delicioso, para ese entonces le pedí que me penetrara, pero el movió la cabeza como señal de que no quería, entonces pues me desilusioné un poco, ya que si deseaba que me poseyera... pero nada más estuve mamando hasta que nuevamente soltó chorros de leche caliente, que esta vez fue junto a mi cuello.

Enseguida Carlos se subió la trusa, se subió el pantalón y se abrochó el cinturón, como señal de que ya había terminado. Entonces le pregunté si podía seguir haciéndolo, él asintió y pues casi brincaba de la alegría de hacer encontrado a mi otro policía que me podía hacer gozar igual o más que Fidel...

Bueno, les seguiré contando mis vivencias con Carlos, que en verdad fue más el tiempo que pasé con él... pero eso es para otro relato. 

A Fidel lo cambiaron de empresa, me dolió mucho ya no verlo, extrañaría los momentos que la pasaba muy bien con él, mi primer encuentro con él en el baño, después mi primer encuentro con él en la recepción donde probé por primera vez su verga, donde la comí una de tantas veces, ya no sentiría su miembro taladrándome el culo, y recordar siempre que él fue la primera vez en que era penetrado por un hombre de verdad.

Entonces al otro día, nos presentaron el sustito de Fidel, se llamaba Carlos, no me lo van a creer pero era casi igual a Fidel, solo que Carlos era más joven, tenia 23 años, más alto que Fidel, un poco más reservado, más seco... Y pues por tener en cierta medida el parecido a Fidel, también pensé en la manera en que cayera en mis manos.

Cuando tenía un chance, lo iba a ver a la puerta principal para hacerle la platica, Carlos en ese entonces era soltero, practicaba fútbol soccer y además no tenía novia, entonces ahí decidí entrar en acción al transcurso de los días, poco a poco iba dosificando mis palabras que lograban calentarlo, preguntas como que hacía cuando estaba caliente y no tenía novia, si se masturbaba, si le gustaba el sexo, y logré que me platicara que la verdad tenía un bien que no cogía con una vieja... enseguida mi deseo por Carlos me fue más allá y planear cuando iba a entrar en acción para que la verga de Carlos fuera mía, porque no podía seguir un día más sin una buena verga y si se podía, pues una culeada... Las pláticas que sosteníamos siempre volteaba a ver su entrepierna y podía observar la protuberancia que salía de su pantalón gris.

Entonces llegó el día en que esa verga tenía que ser mía. Los empleados salieron muy temprano, quedándome solo Carlos y yo. Entonces cuando se fueron todos fui inmediatamente con Carlos, platicábamos sobre sexo, yo se que le calentaba enormemente que le dijera cosas como si quisiera coger, si tenía ganas, que si se masturbaba... Entonces lo que hice fue ir a la PC para que viera como se usaba, ya que Carlos no sabía usar las computadoras, al principio se resistía... pero lo logré convencer para que se sentara a mi lado y enseñarle un poco de la computación...

Cuando ya estaba sentado poniendo atención a lo que indicaba, puse mi mano en su rodilla, Carlos no tomó demasiada importancia y seguía muy atento en la pantalla a lo que le decía... Poco a poco iba subiendo mi mano hasta donde estaba su entrepierna, Carlos hacia como que no veía, pero no mostraba ninguna señal de molestia o desagrado, sino todo lo contrario... Cuando llegue ahí toque poco a poco su verga, que estaba poniéndose gorda... Carlos seguía muy interesado viendo la pantalla de la PC, hasta que ya no resistí más, me hinqué y mordí su verga sobre su pantalón, Carlos lo que hizo entonces fue abrirse más, pero sin verme, y dejarme disfrutar de su deliciosa verga, entonces cuando vi que se abrió, inmediatamente solté su cinturón, desabroché su pantalón, y de inmediato vi que traía bajo su trusa blanca una verga deseosa de ser probada, no lo pensé más y me la comí de un solo bocado.

Carlos al verme así no dijo ni una palabra, sino simplemente se limitaba a dejarme hacerle lo que quisiera, eso me prendía demasiado porque si podía sentir el vaivén de su verga en mi boca, la verdad estaba muy excitado y tomé su verga con mi mano y la pasé por toda mi cara, mis orejas, mis ojos, tocaba su vello púbico y tenía un olor muy rico que emanaba de ese hombre, masturbaba lentamente ese pedazo de carne bien caliente y la volvía a meter a mi boca, como si se tratase de una paleta caramelo, con la diferencia que la verga de Carlos nunca me la iba a acabar y el sabor no se le iba a quitar...


Carlos entraba y salía de mi boca, él seguía sin decirme nada... su arremetidas en mi boca hacia que mi pene se inundara en l&iacu


te;quidos seminales... estaba muy mojado, cada vez era más rápido el movimiento de cadera de Carlos... por lo que pude presagiar que esta vez su orgasmo iba a ser impresionante, entonces sentí los espasmos de su verga y me metí toda su verga hasta el fondo de mi garganta... en donde me tomé todos los enormes chorros de leche caliente que me estaba ofreciendo... aun así viniéndose sacó la verga y me alcanzó a disparar en la cara... estaba fascinado por lo que estaba pasando, pues mi calentura ya no era más de esperarse, tomé mi pene y me empecé a pajear delante de Carlos... Y salió de mí también una infinidad de mecos...

Inmediatamente lo que hice fue limpiar su verga de Carlos hasta que quedara totalmente limpia, pero lo que causé que nuevamente levantara su polla, y pues claro tuve que empezar nuevamente a mamar ese manjar tan delicioso, para ese entonces le pedí que me penetrara, pero el movió la cabeza como señal de que no quería, entonces pues me desilusioné un poco, ya que si deseaba que me poseyera... pero nada más estuve mamando hasta que nuevamente soltó chorros de leche caliente, que esta vez fue junto a mi cuello.

Enseguida Carlos se subió la trusa, se subió el pantalón y se abrochó el cinturón, como señal de que ya había terminado. Entonces le pregunté si podía seguir haciéndolo, él asintió y pues casi brincaba de la alegría de hacer encontrado a mi otro policía que me podía hacer gozar igual o más que Fidel...

Bueno, les seguiré contando mis vivencias con Carlos, que en verdad fue más el tiempo que pasé con él... pero eso es para otro relato.