La verdad es que esto es ya obsesivo.


El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha vuelto a montar un sarao de los suyos. A lo grande, y sin ahorrar en organización, dando muestras de su poderío y de su poder.



Un año más, Rouco ha vuelto a sacar a sus huestes a la calle con la excusa de una misa multitudanaria en la madrileña Plaza de Colón, con mensaje de Benedicto XVI incluido.


Y si el sarao se hubiera quedado en una misa para celebrar el Día de la Familia, sin más, nada que objetar.


Pero la misa de ayer domingo volvió a convertirse en un alegato contra el matrimonio gay y en defensa de la familia tradicional.


Tanto el Cardenal como Benedicto XVI coincidieron en afirmar ante cerca de un millón de personas que la educación de los hijos ha de estar en manos de “padre y madre”.


Para Rouco Varela, los niños “necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios”,


Esta visto que este hombre no se entera de que los gays no vamos contra la familia, y que por suerte en este comienzo del siglo XXI hay más tipos de familias.


Familias que crían y educan a sus hijos en un ambiente “normal” de cariño, ya que tal y como comentábamos ayer, es el amor el que crea una familia.


Vía I La Opinión Coruña