Todo empezó en 2.005, cuando el matrimonio presentó su declaración de ingresos conjunta como cualquier otro matrimonio, y el Ministerio de Economía se negó a aceptarla apelando a que en Francia no se reconocen los matrimonios homosexuales.
El asunto pasó a manos de un abogado de París, quien aconsejó al matrimonio que reclamaran la aplicación de las convenciones aceptadas en Francia y de las leyes del Derecho Internacional privado, consiguiendo que el pasado 11 de julio el Ministerio de Economía francés reconozca su matrimonio, y por tanto su declaración conjunta, como válidos. A pesar de tardar 3 años en reconocer este matrimonio, realmente no es ninguna novedad que se reconozca el estatus oficial de un matrimonio contraído fuera del territorio francés.
Este reconocimiento no supone nada a favor de una posible ley que permita los matrimonios homosexuales en Francia, pero si crea jurisprudencia para que se reconozcan en Francia este tipo de matrimonios cuando se han contraído en países en los que son válidos.
